¿Amor o desamor en mi proceso de enseñanza-aprendizaje?

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Francisco Torregrosa
Gestor de conflictos y Mediador. Maestro y Orientador

Si alguna vez los alumnos me hubieran hecho las siguientes preguntas: Profesor, ¿cuándo eras pequeño cómo te enseñaban?; ¿aprendiste mucho?, ¿eran un rollo las clases?…, la verdad es que habrían sido preguntas comprometidas pero a la vez muy sugestivas para dar respuestas contundentes y convincentes y, por fin, poder contar lo que realmente he sentido en todo mi proceso de enseñanza-aprendizaje, en el que todavía me encuentro y del que nunca creo que pueda salir.

Fijaos, es curioso que me acuerde de todas las caras y los nombres de todos los maestros que tuve en E.G.B. y no me acuerde o me cueste recordar los de BUP y los de la Universidad, sobre todo, ya que son los que más cerca tengo para acordarme.

Lo verdaderamente importante es que el docente ame su trabajo y ame a sus alumnos

En cada una de las etapas educativas he tenido docentes buenos y docentes menos buenos, pero los buenos aprendizajes que hice en EGB todavía hoy perduran en mí, con eso no quiero decir que se tenga que implementar una enseñanza tradicional, ni mucho menos, estoy convencido y creo que hay que innovar y, en mi opinión, no hay que abandonar un libro por un ordenador sino que hay lugar para fusionar a los dos, así como complementar la enseñanza con nuevos materiales y tecnologías; lo verdaderamente importante es que el docente ame su trabajo y ame a sus alumnos, lo demás, viene rodado, que no quiere decir hecho.

A la pregunta ¿cómo siendo una enseñanza tradicional he conseguido aprender y no olvidar esos contenidos?, tengo claro que dependió del profesor que me impartía la docencia, su amor por lo que hacía y su dedicación a nosotros y no hace falta que fuera muy simpático/@, aunque si tenía esa cualidad mejor que mejor. Contenidos, por su parte, tan significativos como son las tablas de multiplicar, las reglas de ortografía, la conjugación de los verbos, entre otros, he conseguido mantenerlos en mi memoria y que me cuesta creer que hoy en día hay alumnos que no se lo saben todavía en etapas superiores, ¡ES ALARMANTE!

Tampoco quiere decir que no he aprendido nada en mi etapa estudiantil en mi paso por B.U.P. o por la Universidad, eso no sería verdad ni correcto por mi parte. En mi paso por B.U.P. conocí profesores muy modernos para su tiempo, profesores muy hipis, profesores con ganas de trabajar y aquellos que no…, y aunque sí aprendí contenidos ya no aprendí lo mismo, comprendiendo que la dedicación y el cariño que había observado en la mayoría de maestros de E.G.B. hacia nosotros ya no era el mismo. Todo esto me lleva a pensar que, aunque han pasado muchos años desde entonces, no ha cambiado mucho con respecto a ahora por mi paso por la Enseñanza Secundaria y por los comentarios de alumnos y padres a los que conozco.

Pero lo que más huella negativa, en general, me ha dejado es mi paso por el sistema universitario, el cual es, desde mi humilde opinión, el yacimiento de la enseñanza, es decir, si no se forma bien a los futuros docentes, ¿Qué quieren conseguir de ellos cuando estén en las aulas con sus alumnos?; si no se les enseña bien los contenidos o se les enseñan contenidos que jamás van a impartir en una escuela, ¿Qué se les pretende reprochar si después hay fracaso escolar?; si no se les enseña a amar su profesión o hacen que deje de gustarles lo que querían estudiar, ¿Pretenden que sigan con estos estudios o que después les guste esta profesión?; si no se les muestra cariño, comprensión y respeto hacia ellos, ¿Se les puede exigir que ellos demuestren cariño, comprensión y respeto hacia sus alumnos?…, vuelvo a insistir que no todo mi proceso de aprendizaje universitario ha sido negativo y que he tenido buenos profesores que me han enseñado muy bien.

Lo que sí tengo muy claro es que mis ganas de seguir aprendiendo me han hecho superar los baches, creer en mis posibilidades y creer que hay un proceso de enseñanza-aprendizaje mejor que nos está esperando con los brazos abiertos; sólo hay que creer en las posibilidades de cada uno y en su amor por la enseñanza y por los alumnos.

Lo que si tengo claro es que mis ganas de seguir aprendiendo me han hecho superar los baches y creer en mis posibilidades

Por último, he de mencionar que, por un lado, me despido de la docencia reglada para dedicarme a la formación e intervención para la “Convivencia y el Crecimiento Personal”, ya que si una persona cree en sí misma tendrá el camino abierto para seguir adelante en sus estudios y en su vida futura a través de una mejora de su autoestima que le reportará un aumento de la motivación, entre otras cosas, dando lugar a no abandonar  los estudios y no fracasar en ellos. Hace falta este tipo de formación e intervención para ayudar a los docentes y a los alumnos a que tengan una mejor convivencia, entre otras cosas. Por otro lado, no me arrepiento de todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida, ya que hasta lo negativo te aporta algo positivo.

Sin más, me despido de todos vosotros, dando las gracias a VOCES DE APRENDIZAJE, por esta oportunidad de sincerarme con todos vosotros, pero sobre todo sincerándome conmigo mismo.

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Publicado en: Informe biográfico
Un comentario sobre “¿Amor o desamor en mi proceso de enseñanza-aprendizaje?
  1. Memo dice:

    Hola soy profesor de la UTEC y estoy completamente de acuerdo en que lo más importante es el amor por los alumnos. Buen blog. Saludos.

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