Espíritu crítico y educación

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María Isabel Trinidad Segovia
Ingeniera de Telecomunicaciones
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Me llamo María Isabel Trinidad Segovia, soy de Albox, en Almería. Nací en el año 1978. Soy Ingeniera de Telecomunicaciones. Empecé la escuela en el Colegio Público Velázquez, de mi pueblo; luego estudié en el Instituto Cardenal Cisneros de Albox. Después realicé mis estudios universitarios en la Universidad Politécnica de Valencia. Mientras estudiaba Telecomunicaciones, en los primeros cursos, estuve dando clases particulares y cursos de formación en Nuevas Tecnologías. Cuando acabé Telecomunicaciones montamos una empresa mi marido y yo, que era una academia de clases particulares y de formación a empresas. Después nos vinimos a vivir a Albox y empecé a estudiar un Máster de Informática Industrial en la Universidad de Almería. Mientras estudiaba el máster hice diferentes trabajos en varias consultoras de ingeniería. Luego empecé a hacer las prácticas del máster en Cosentino. Después me fui a trabajar como implantadora de la Norma de Calidad ISO a una empresa de informática de Alicante, para volver a Cosentino, donde llevo dos años trabajando.

-Vamos a ir hablando de los aprendizajes que han estado presentes en cada una de estas etapa. Pero en primer lugar, ¿qué es aprender para ti?

Aprender es un proceso que se realiza a través de las experiencias que te da la vida, de la formación reglada. A lo largo de toda la vida se van sacando conclusiones y saberes nuevos.

Aprendemos a través de las experiencias de la vida y de la formación reglada

-Nuestro primer ámbito de aprendizaje es precisamente la familia, el hogar… ¿Qué te ha supuesto tu familia a ese nivel?

Maria Isabel Trinidad Segovia

Maria Isabel Trinidad Segovia

La familia en general me ha aportado los valores, una base de las ideas que tengo sobre la vida y también, algo que me inculcaron mucho, fue la necesidad de formarme. Mi padre es camionero y mi madre modista. Él abandonó los estudios muy pronto, porque quería ser camionero, el oficio de su padre. Mi madre no pudo estudiar, porque era hija única, por ser mujer tenía que irse a un instituto a otro pueblo, y mi abuelo no la dejó. Y tenía mucha capacidad. Entonces, mis padres desde siempre me han inculcado que tenía que esforzarme por estudiar y tener una formación. Luego dedicarme a lo que yo quisiera, pero una formación reglada te podía dar una cultura que ellos no tenían y les limitaba en la vida y les hacía sentirse indefensos en muchas ocasiones. Mi padre muchas veces me decía, porque a mí de pequeña me gustaban mucho los camiones: “Luego, Mari, si quieres ser camionera, lo serás, pero una camionera culta, que sepas defenderte cómo debatir e imponer tus argumentos cuando veas que alguien te está tomando el pelo“.

-El colegio es el momento en que nos introducimos en un ámbito formal de educación. ¿Qué recuerdos tienes de esa etapa? ¿Qué aprendizajes crees que fueron importantes?

Pues de la etapa del colegio tengo recuerdos de algunos maestros que me marcaron para positivo. Recuerdo mucho a mi maestra de parvulario y la etapa de los cuentos, de ser todo muy divertido, recortar con las tijeras, la plastilina, compartir todos los mismos lápices que estaban en el centro de la mesa, que era redonda… También que era como muy inocente en la escuela, y los niños y las niñas se dedicaban a gastarme bromas para hacerme rabiar un poquillo. Recuerdo también mi maestro de Primaria; nos manteníamos todo el ciclo con el mismo maestro, y se establecían muchos lazos con él. Empecé en clase con otra maestra, quise cambiarme para estar con él y pude hacerlo. También era muy divertida la forma de aprender en primero y segundo de EGB. Luego, en la etapa de cuarto y quinto no me gustó mucho la maestra, porque era muy gritona, se imponía y había muchos alumnos en la clase y yo me sentaba por delante porque me molesta mucho el ruido. Entonces, aprendí cosas pero no de la misma manera. En sexto, séptimo y octavo tuve varios profesores, entre ellos un amigo de mis padres que era de Ciencias Naturales y también me gustaban mucho. Tengo recuerdos muy positivos, era cuando íbamos a clase por las tardes también…

-¿Y del instituto?

Del instituto me marcó sobre todo un profesor de Historia que teníamos, que murió. Era joven, pero murió de cáncer. Se llamaba Nicolás y nos motivaba mucho, hacía la Historia muy divertida. También recuerdo Comentario de texto, Matemáticas… era una época de estudiar, porque yo me ponía muchos horarios para luego no estar agobiada a final de curso. Recuerdo en especial los profesores que me han marcado. A la hora de decidir ciencias o letras, porque a mí me gustaba mucho Matemáticas, Física, Filosofía y Literatura, fue un poco difícil tomar la decisión, pero al final me fui más a ciencias puras, por el tema de que siempre me había gustado la ingeniería.

-Has hablado de tu etapa del colegio como un aprendizaje alegre, creativo, que aprendías valores también. Yo creo que la escuela tiene una labor importante de crear ciudadanos, tiene que transmitir una serie de valores, y estando en una sociedad democrática, tiene que educar para la ciudadanía. Luego vendrá la capacitación técnica en otras etapas, pero creo que es clave hablar de una educación obligatoria vinculada a la educación para ser ciudadanos. De hecho, surgió una asignatura, que en España ha estado rodeada desgraciadamente de mucha polémica, sobre todo por intereses ideológicos.

Bueno, en mi época no existía esa asignatura, pero por el hecho de cómo eran los maestros, ya iba como transversal al resto. A lo mejor eran un poco tradicionales, pero sí que nos estaban hablando de ese tipo de cosas que se trataban en Educación para la Ciudadanía, y yo le veo todo el sentido del mundo a esa asignatura. Considero que era un avance, si se hubiera inculcado, porque la sociedad cambia, existen nuevos modelos de todo. A través de la escuela y de los padres es como se inculca la ciudadanía a los jóvenes, a los niños; hay que decirles qué tipo de cosas existen, cómo son los comportamientos sociales, y que vean todas las posibilidades que hay.

A través de la escuela y de los padres es como se inculca la ciudadanía a los jóvenes, a los niños; hay que decirles qué tipo de cosas existen, cómo son los comportamientos sociales, y que vean todas las posibilidades que hay

-Yo creo que la Educación para la Ciudadanía está llamada a ser un medio para crear un ambiente para vivir responsablemente en una sociedad democrática: nos enseña a respetar, escuchar, aceptar otras posturas… Y desgraciadamente es muy necesaria porque en estos últimos años está habiendo un gran retroceso social en la vivencia en una sociedad democrática, sobre todo porque están apareciendo de nuevo posturas que nos recuerdan etapas pasadas que, aparentemente pasaron,  pero que están latentes. Luego, otro aspecto que has tratado es el del juego, la creatividad… ¿Crees que la escuela tiene que ser una escuela alegre?

Sí. El dicho que se decía antes: “la letra con sangre entra“; para nada. La escuela tiene que hacer el aprendizaje atractivo, que capte la atención, y eso siempre se puede conseguir a través del juego, haciendo las cosas prácticas, intentar captar la atención del alumno para que no sea algo monótono y de memorización, y sobre todo, para crear espíritus críticos. La escuela consiste en eso, en formar los ciudadanos de futuro, que tienen que ser espíritus críticos, y lo que se busca ahora parece ser lo contrario: que la gente sea como robots que acepten lo que se les dice, y que cuanto menos engrasado tengan el cerebro y menos lo desarrollen, mejor, porque se les puedes convencer más rápidamente de todo.

La escuela consiste en eso, en formar los ciudadanos de futuro, que tienen que ser espíritus críticos

-Habíamos interrumpido la narración en el instituto. Luego vas a la universidad. ¿Qué supuso en tu vida el salir de Albox, los años universitarios…?

Bueno, ahora al mencionar el instituto me he acordado de algo que nosotros hacíamos: quedábamos con nuestros profesores de esa etapa por las tardes, y les preguntábamos cosas de la vida. Todo así como muy inocente: en esa época que eres adolescente tienes un montón de curiosidades. Y nos hablaban de muchísimas cosas. Nuestros padres sabían que íbamos con ellos, que eran profesores jóvenes, nos hablaban de todo, y nos sirvió para muchas cosas.

Luego, lo que dices de la universidad, supuso un gran cambio, porque pasar de Albox a Valencia, tan lejos de la familia, a una ciudad tan grande. Había salido del pueblo en el viaje de estudios, a Almería, Murcia, y llegar a una ciudad tan inmensa… En el instituto sentía que era la alumna destacada, que todo era facilísimo y sacabas matrícula de honor. Pasar a la universidad, que eras una de muchísimos y todo muchísimo más difícil, y más en una ingeniería. Todo era inmenso, había muchísima gente de muchos sitios. No entendías nada, porque eso es algo que suele pasar en la ingeniería, los primeros días dices: “no sé ni de qué están hablando“. Es un cambio abismal el paso del instituto de COU a las matemáticas y la física que se daba en el primer año de ingeniería. Aparte, me supuso también el ser más independiente. Siempre he sido muy independiente, mis padres siempre me lo han dicho, que he tenido las cosas muy claras desde muy pequeña y que no he necesitado consejo para nada. Pero por lo menos estaba cerca; verte allí tú sola… El primer año vivía en una residencia universitaria, que por cierto era religiosa (mis padres no querían, pero no nos dimos cuenta). Eso también me sirvió, vivir en un sitio así siguió fomentando mi espíritu crítico, y me abrió caminos también para conocer a gente. En Valencia he conocido a gente de otros países, otras culturas, tengo amigos de África, de Mali, Colombia, de todos los sitios y eso me ha abierto la mente muchísimo, hace que no tenga tantos prejuicios. Piensas que cada uno es libre en su vida de hacer lo que quiera y yo no soy quién para juzgar a nadie.

-Y conocer otras formas de vivir que son tan lícitas como la tuya.

Sí, sí, y tan felices como puedo ser yo con la mía.

-¿A nivel técnico, la carrera qué te aportó?

Me enseñó cosas a nivel de conocimientos y, aparte, también me enseñó como persona: mucha capacidad de sacrificio; muchos conocimientos técnicos, abismales comparados con el instituto, era un salto impresionante; mucha capacidad de estudio. Cuando llegamos, el director de la escuela nos dio una clase y nos dijo que no pretendían que cuando saliéramos de la carrera supiéramos hablar de las frecuencias de onda y todo eso, sino que tuviéramos capacidad para aprender rápido, y querían desarrollar nuestra capacidad cerebral (nos lo dijo así, tal cual) para poder rápidamente asimilar conceptos y aprender a hacer cosas nuevas. Creo que al final eso sí que lo consiguieron.

La universidad me ofreció conocimientos y me enseñó como persona, pero ante todo, hizo que tuvieramos la capacidad para aprender rápido y hacer cosas nuevas

-La configuración de las titulaciones universitarias han cambiado mucho desde hace unos años hasta ahora. Estamos en una sociedad que es muy cambiante, los conocimientos cambian con mucha rapidez. Entonces, en el universitario creo que no es tan importante el conocimiento técnico, que va a estar obsoleto en pocos años, como la capacidad de aprender, o de aprender a aprender. ¿Para ti qué significa aprender a aprender? Porque tú desde que terminas la Escuela de Comunicaciones se ha producido un cambio rápido, que te ha supuesto que no te puedes dormirte, pues si no serías una ingeniera anticuada.

Pues aprender a aprender es tener las habilidades, conocimientos e instrumentos para llegar a ese conocimiento que necesitas. Es tener esa habilidad para poder desarrollar ese conocimiento y llegar a aprender. Aprender a aprender es tener instrumentos.

-Cuando ya terminas la universidad tienes distintas experiencias laborales y también haces un máster. Ése es un aprendizaje, pero tú también, por tu cuenta, tienes que seguir estando actualizada. ¿Cómo cuidas ese aprendizaje para no quedarte desfasada?

Pues en el trabajo intento aprender con los compañeros, aprender de lo que ellos saben, y en el propio día a día tienes que ir viendo lo que necesitas y tú misma buscar información, ya sea en Internet, libros… Eso es lo que debes estar haciendo, aparte de en lo meramente profesional, también en otros ámbitos de la vida: cosas de salud, nutrición, de ser madre, cómo educar a los hijos…

-¿Qué ha supuesto Internet para tu forma de aprender?

Maria Isabel Trinidad Segovia

Maria Isabel Trinidad Segovia

Pues Internet, la primera vez que oí hablar de ella fue cuando entré en la carrera, que era en el año 96. Teníamos una sala de ordenadores, porque en Telecomunicaciones, el ordenador y la comunicación son básicos. A partir de ahí, el crecimiento que ha tenido Internet ha sido exponencial, y hasta te sorprende cómo podíamos vivir antes sin el. Muchas veces para mí supone también una saturación, porque hay tal cantidad de información que me cuesta decir: “yo, ¿de qué fuente tiro?” Intentas buscar páginas que tengan una calidad contrastada, porque Internet, por suerte, es abierto, sin restricciones ni censura, pero también hay que filtrar, porque una sobreexposición a información, al final limita el conocimiento porque no puedes profundizar en nada, sino cogiendo un poco de cada lado. También, a nivel de comunicaciones, de relación con la gente, ha supuesto que se acerquen las distancias, que conozcas a gente que antes no podías conocer. Supone un gran avance.

-A nivel de trabajo creo que Internet ha creado lo que se llama la sociedad en red, donde tú puedes, desde tu casa, colaborar en un proyecto con gente de otros ámbitos o especialidades y crear conocimiento, trabajo colaborativo. Creo que esa también ha sido una aportación importante. Incluso se ha llegado también a hablar de que nosotros tenemos una identidad digital y tenemos que educar también para esa ciudadanía digital. ¿Cuáles crees tú que deben ser los valores que nos ayuden a ser buenos ciudadanos digitales también?

También se puede aplicar los valores como ciudadanos no digitales: ser buen ciudadano, tener una conducta adecuada, no invadir la intimidad de otras personas, el respeto, la colaboración, poner tu conocimiento a disposición de los demás, igual que haces uso del conocimiento de otros…

En internet se deben de aplicar los valores que tenemos como ciudadanos no digitales: tener una conducta adecuada, no invadir la intimidad de otraas personas, el respeto, la colaboración, poner tu conocimiento a disposición de los demás

-Cuando terminas de estudiar se abre la puerta al mundo del trabajo. ¿Qué supuso el introducirte en el mercado laboral, en un momento que era más fácil que la situación que hay ahora?

Es que yo he tenido dos momentos muy distintos respecto al trabajo, porque durante tres años estuve trabajando en formación, y desde hace tres años o cuatro, un trabajo más técnico.

-Vamos a empezar por el tema de la formación, ¿qué te aportó?

Pues mucho, porque a mí es lo que más me gusta. El hecho de tener alumnos durante toda la carrera, sobre todo de matemáticas, me aportaba satisfacción, sobre todo ver que puedes hacer entenderlas. He dado muchas asignaturas, pero te hablo de las matemáticas porque al final era lo que más daba. También me ha aportado relación con gente, con los alumnos, saber como son y en cierto modo preguntarte y darles consejillos. Y llevarlos a ver los resultados de cómo progresaban en el conocimiento y ver cómo se sentían satisfechos de entender la asignatura.

Después ya no me dedicaba a dar clase, sino más a gestionar las clases, y ahí ya era la relación con los padres. Eso me ha enseñado mucho de los tipos de padres: padres que no están con sus hijos y quieren que les vaya bien, y resulta imposible si lo que necesita es cariño; padres que están muy encima de sus hijos y les agobia; otros que pasan de los hijos… ¡Todo un mundo1, y eso también me ha hecho decir: “cuando yo sea padre a ver cómo tengo que hacerlo“, porque mucho del comportamiento de los hijos viene de lo que han aprendido de ellos. También aprendí en esos tres años de relaciones con los profesores. Llegué a hacerme muy amiga de algunos de ellos.

-Hiciste también un Proyecto Final de Carrera que era de tecnología y educación. Puedes comentar en qué consistió.

Pues era lo que hablábamos de Internet. En determinadas zonas hay un acceso limitado a que vayan profesionales, al conocimiento de la gente, porque no ha podido formarse. escasez de infraestructura educativa, etc. Las Nuevas Tecnologías permitían llevar el conocimiento a zonas rurales, aisladas, de países en desarrollo. Todo esto usando código abierto, que no fuese código propietario porque parece contradictorio el uso de Internet para acercar el conocimiento y usar a la vez algo cerrado que lo limita. Se basaba también en los proyectos que había de telemedicina, de poder acercar la medicina también a zonas rurales. Sin educación no somos nada, y el futuro de un pueblo es la educación. Si los ciudadanos de un país en desarrollo no reciben formación de calidad, no va a poder desarrollarse, sigue sin tener un futuro. La educación al final es todo. Se basaba en eso.

Sin educación no somos nada, y el futuro de un pueblo es la educación. Si los ciudadanos de un país en desarrollo no reciben formación de calidad, no va a poder desarrollarse, sigue sin tener un futuro.

-La otra experiencia laboral que tienes es en el ámbito más tecnológico, de la empresa. ¿Qué te supone el cambio laboralmente?

Hombre, es un cambio, y hecho de menos la etapa anterior. Lo que pasa es que por los horarios no es compatible, pero también supone decir: “estoy trabajando en algo que he estudiado“. Eso genera satisfacción, y el hecho de aprender cada dia, porque al final donde estoy aprendiendo es en el trabajo. La carrera hace años que la acabé y tenía una base, pero diariamente en el trabajo voy aprendiendo. También en relaciones laborales, con la gente, es un mundo.

-El mundo tecnológico es un ámbito muy masculino. Tú eres mujer y tu presencia en él es un signo del cambio que se está produciendo en la sociedad. ¿Crees que hay algunos ámbitos, por ejemplo el industrial, el tecnológico, en en el que a la mujer le cueste un poquito entrar?

Sí, es verdad. De hecho yo ya lo viví en la carrera. En los últimos cursos, de 40 que estábamos en una clase, dos éramos chicas. Luego, con los años, sé que eso ha cambiado y que ya en las ingenierías es el 50%, incluso hay más mujeres. Pero en mi época no era así. La mujer ha entrado más tarde, porque se suponía que… Yo eso lo vivo, porque día a día la gente me dice: “es que tenías que haber hecho Magisterio, porque tú, a lo que te dedicas, no es una profesión para mujeres, porque las mujeres tienen que tener tiempo para sus hijos…” Eso lo vivo a diario, lo que pasa es que me da igual, no me afecta. Pero hoy en día todavía se nota esa entrada tardía de la mujer a esas carreras que se suponen que eran para hombres. Ahí mis padres han hecho mucho, porque siempre me han dicho que yo tenía que ser una mujer independiente, no depender nunca de un hombre ni de nadie, que estudiara lo que quisiera y que podía hacer cualquier carrera, igual que mi hermano, y no me limitaba el sexo.

-¿Crees que en ese ámbito industrial se sigue prefiriendo al hombre frente a la mujer a la hora de contratar?

Creo que eso está cambiando, que ya se valoran también… Es verdad que los hombres y las mujeres tenemos habilidades distintas, pero eso no quiere decir que algunas sean mejores que otras, ni nadie es más que otro. Entonces ya se están valorando algunas habilidades que tienen las mujeres, y está habiendo en nuestra empresa ingenieras de producción. Si es verdad que en las entrevistas sé de casos que les han resaltado la condición de ser mujer y les han puesto la prueba más dura para ver si aguantaban, porque piensan que a lo mejor la mujer no tiene esa capacidad de aguante ni la dureza que puede tener un hombre, pero ellas han acabado demostrando que sí la tienen.

-Cuando has hablado de la universidad has dicho que hay un conocimiento técnico, pero también un crecimiento personal, y yo creo que también un crecimiento social. Tú estuviste con una ONG, ¿puedes contar también esa experiencia?

Maria Isabel Trinidad Segovia

Maria Isabel Trinidad Segovia

Sí, eso forma parte de haber vivido en Valencia. Allí hemos podido tener un desarrollo personal que creo que no habríamos podido tener en el pueblo, pero simplemente por las circunstancias de la vida. Por mi marido, que en ese momento era mi novio, conocimos un proyecto social que hay allí en el barrio de la Coma, que consistía en que alumnos universitarios que tuvieran escasos recursos económicos se fueran a vivir a un barrio pobre e hicieran una labor social, a cambio de tener pagados manutención y alojamiento. Nos acercamos a ese proyecto, y a partir de ahí se creó una ONG que intentaba implantar ese modelo en otros países, como Colombia, Nicaragua, Ecuador, porque se vio que realmente lo peor para la marginación es la propia marginación, es decir, sentirse excluido. Se intentaba que gente que se supone que es lo más desarrollado del país, que es la gente joven, que está formándose en todo tipo de carreras, se acercaran allí y pasaran tiempo con ellos, los ayudaran.

Había un proyecto de una envergadura impresionante, con todo muy organizado, gente que en cierto modo era voluntaria. A partir de ahí, se pensó en lo que es el fundamento de todo: que la educación es la base de todo. Como a ese proyecto venía gente de otros países, se vio que en otros países había más limitaciones incluso que en España, porque aquí, hasta hace poco era bastante fácil que una persona estudiara una carrera universitaria. Ahora, con las subidas de tasas, las restricciones de becas, no va a ser tan fácil. Igual ahora hay que plantearse ese modelo también en España. Pero bueno, se planteó crear una ONG y hacer ese modelo también en otros países. Y a través de eso he viajado a otros países, siempre voluntariamente, pagando nuestros gastos nosotros. Pero al final es que lo que acabas ganando es decir: “la suerte que tengo de estar aquí, somos ciudadanos del mundo, me siento responsable de lo que les pasa a otras personas y yo no puedo dejarlo y olvidar y no tomar partido, no tener un compromiso“. Así que la ONG básicamente me sirvió para entender que el mundo es libre de movimiento, que yo vivo aquí, pero este país no es sólo para mí. La gente se puede mover libremente de un país a otro buscando lo que necesita, no tiene que haber limitaciones.

La ONG básicamente me sirvió para entender que el mundo es libre de movimiento, que yo vivo aquí, pero este país no es sólo para mí. La gente se puede mover libremente de un país a otro buscando lo que necesita, no tiene que haber limitaciones

-Has hablado de esa experiencia en la ONG, de cómo ser ciudadano (una idea muy importante) también nos responsabiliza socialmente frente a la desigualdad. Yo llevo un año viviendo aterrado con lo que está pasando en España, porque la desigualdad está creciendo de una forma alarmante. Logros sociales de acceso de la educación para todos, de sanidad para todos, se están discutiendo y, de hecho, negándose ya. Junto a eso, el valor principal de una cultura neoliberal que se trata de imponer es el individualismo, donde nadie es responsable. Al contrario, se culpabiliza al ciudadano, al que tienes al lado.  Es una sociedad que va retrocediendo. Respecto al tema de la educación, este nuevo contexto en el que se van negando fondos a la educación pública para fomentar la privada, ¿qué te sugiere?

Hay gente neoliberal y de otros tiempos que considera que sólo sus hijos, los hijos de las clases pudientes, pueden tener formación, porque así se garantiza que siempre el poder estará en manos de los mismos.

-Es un poco mantener su hegemonía.

Sí. Entonces, si un hijo de un camionero puede ser presidente del Gobierno, ellos no estarían de acuerdo. Yo no quiero pensar mal, pero es la única opción que me queda. Por la forma de pensar de la gente neoliberal entiendo que lo que se intenta hacer es la concentración del poder en unos pocos, ya no sólo limitando al resto el acceso a la educación superior, porque piensan que no tienen derecho, sino también bajando el nivel educativo en la enseñanza obligatoria. Si no fomentas el espíritu crítico, al final los ciudadanos verán normal que sólo las clases pudientes sean los que tienen el poder. Básicamente, lo que pasa en países en desarrollo, que ése es el problema que tienen, que sólo los millonarios, los hijos de la gente poderosa, concentran el poder.

-Es verdad que la nueva reforma de la ley de educación relega todas las asignaturas que puedan fomentar el espíritu crítico, como puede ser la Filosofía, el Comentario de texto, la Historia. Entonces, yo creo que una de las estrategias es hacer una sociedad que no sea crítica, incapaz de juzgar lo que un político en un momento determinado te está diciendo. Creo que es un problema garantizar el acceso a la educación para todos, sin excluir a la gente con menos posibilidades económicas. Luego, el tema de la sanidad es otro problema preocupante, cómo hay inmigrantes que se ven ya privados, junto a una reforma laboral por la que, con la excusa de la crisis, se van perdiendo derechos sociales y laborales que ha muerto gente desde final del siglo XIX por alcanzarlos. ¿Tú qué futuro le ves a todo esto?

A mí, el miedo que me da es que vamos al modelo estadounidense neoliberal. Cosas que eran para nosotros impensables en Europa se están dando por hecho que tienen que ser así. Para mí el modelo de estado no tiene que ser el que tenga un déficit cero, sino el que garantice a sus ciudadanos educación, sanidad, servicios sociales y derechos. Está claro que los ciudadanos tenemos obligaciones, pero si yo me pongo mala y sólo voy a poder curarme si tengo un seguro médico privado, y las posibilidades de curarme son mayores cuanto más cueste, no me parece. La educación para mí es importantísima, pero con la sanidad estamos hablando de la vida. ¿Mi hijo no va a poder tener un trasplante si lo necesita porque no tengo dinero? En Estados Unidos están viniendo a nuestro modelo y nosotros al suyo. El objetivo de la sanidad no es dar dinero a un estado, es el de invertir dinero en la sanidad, dinero que estamos pagando los ciudadanos para eso. También cuanto menos salud tenga la gente, va a ver menos espíritu crítico; cuando la gente tiene problemas para sobrevivir, ¿cómo se van a poner a reclamar? Sin salud, formación, trabajo, da un poco de miedo el mundo al que estamos yendo.

Sin salud, formación, trabajo… da un poco de miedo el mundo al que estamos yendo

-El modelo de un servicio social venía a decir que tú, por ser ciudadano, tenías unos derechos. Ahora volvemos a un modelo más de beneficencia: “es que te lo doy porque quiero, y encima me tienes que dar las gracias”. Ya para terminar, si le tuvieras que poner un título para la entrevista, ¿cuál elegirías?

La educación es el futuro. O espíritu crítico y educación.

-Una última cosa a propósito del espíritu crítico. ¿Para ti personalmente qué supone?

A ver, espíritu crítico no es llevar la contraria. A mí tampoco me gusta la gente que hace siempre contradicción. Espíritu crítico es que yo no puedo aceptar algo que me digan porque sí, necesito entender el porqué y ver los pros y los contras que tienen eso. Entonces, consiste en que a ti te digan algo y entiendas los motivos por lo que puede ser, los beneficios y perjuicios, y puedas rebatir. Lo que decía mi padre, que tú a una persona le puedas decir: “oye, eso no es así por esto“, y que no tengas que aceptar todo como te venga y callar, que es lo que pasa en la gente que al final tiene menos formación y menos cultura. Es lo que ha pasado en los últimos años por el boom de la construcción, que la gente dejaba de estudiar para trabajar y ahora ven lo que está haciendo el Gobierno de recortar y recortar como lo que hay que hacer. No, no es lo que hay que hacer, es lo que quieren hacer ellos. Se puede hacer de otra manera.

Espíritu crítico es que yo no puedo aceptar algo que me digan porque sí, necesito entender el porqué y ver los pros y los contras que tienen eso

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Publicado en: Entrevista
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Manuel Martos Ortega
Un comentario sobre “Espíritu crítico y educación
  1. edgar lopez dice:

    e parece excelente el análisis critico realizado, es una realidad todo lo que comenta .

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