Buscando la felicidad desde el aula de Educación Especial

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Joaquín Felipe Martín Polo
Maestro de Educación Especial
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Joaquín Felipe Martín Polo

Joaquín Felipe Martín Polo

Me llamo Joaquín Felipe Martín Polo y soy maestro de Educación Especial en Vera (Almería). Toda mi vida la he pasado en la escuela. Empecé en la guardería con tres añitos, de la cual ya salí leyendo. Luego pasé a un colegio religioso privado concertado de Granada, el Juan XXIII. Allí hice EGB, BUP y COU. Después estudié Magisterio en la especialidad de Ciencias Físico-Naturales. Las prácticas de Magisterio las realicé también en el Juan XXIII, o sea, aquel colegio me marcó un montón. Al terminar inicié Pedagogía y después comencé directamente a trabajar de interino.

Yo, cuando terminé Magisterio, empecé a inscribirme en bolsas de trabajo, a los dos años me llamaron de una de esas bolsas y empecé a trabajar sin oposiciones y sin nada. Comencé y sigo como maestro de Educación Especial. He estado un montón de años de interino, hasta que conseguí sacar mi plaza, y aquí me veo, en el cole.

Toda mi vida la he pasado en la escuela

-¿Para ti qué es aprender?

Para mí aprender es ir adquiriendo lo necesario para la vida, en todos los sentidos.

-Has narrado brevemente tu trayectoria educativa, ahora nos vamos a ir deteniendo en distintos momentos de la misma ¿Qué recuerdos tienes de tu etapa de la EGB?

La verdad que muy gratos. Recuerdo a mis compañeros de colegio; éramos una piña, todo el día juntos. A mis maestros yo los recuerdo con mucho cariño: nos enseñaban, nos hacían trabajar, nos facilitaban todo tipo de herramientas para ir aprendiendo. Tengo muy buenos recuerdos.

-¿Y del BUP?

Tengo también buenos recuerdos, pero ya menos. Nos juntábamos gente que venía de otros centros, de otros colegios de Granada, y bueno, como estábamos en la época de la adolescencia, existían algunos problemas de relación entre los compañeros. Teníamos grupos muy definidos y había ciertas rivalidades entre unos grupitos y otros: entre los que proveníamos del mismo colegio y los que venían de fuera… Pero a nivel educativo lo recuerdo con alegría. Precisamente las maestras que más valoro son las que en aquel tiempo te habría dicho que eran las más malas, porque nos hacían trabajar mucho, porque eran muy exigentes. Pero luego, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que son las que nos ayudaban a prepararnos para los posteriores aprendizajes. Nos lo hacían pasar mal en el día a día, pero con su objetivo claro de que aprendiéramos.

Desde  siempre, desde chiquitillo quería ser maestro. Yo decía que quería estudiar “magistrado” (Magisterio), y lo tenía muy claro

-Después decidiste estudiar Magisterio…

Desde  siempre, desde chiquitillo quería ser maestro. Yo decía que quería estudiar “magistrado” (Magisterio), y lo tenía muy claro. Lo que no tenía claro era la especialidad a la que optar. Como a mí las matemáticas y las ciencias desde siempre me han gustado mucho, me fui a esa especialidad. Y muy bien, al estudiar Magisterio conoces a gente que viene de muchos sitios y te enriqueces a nivel personal.

-Cuando terminaste Magisterio, ¿por qué decidiste  hacer Pedagogía?

Pues, si te digo la verdad, fue por cobardía. Recuerdo la primera clase que tuve de psicología en primero de Magisterio en la que el profesor nos explicó en qué consistía la carrera. Fue un poco negativo, porque dijo: “Magisterio consiste en primero, segundo, tercero de Magisterio, y luego primero de paro, segundo de paro, tercero de paro…“. O sea, nos puso un futuro muy negro. Entonces, aquello lo tenía grabado, y cuando terminé tenía dos opciones: paro o seguir estudiando para aplazar la incorporación al mundo laboral. Y es lo que hice. En el grupo de gente con el que yo me movía varios decidieron irse hacia Pedagogía, y yo pues también. Ésa fue la razón fundamental.

En tu aprendizaje personal y profesional, ¿qué te aportó estudiar Magisterio y Pedagogía?

Pues el Magisterio me aportó, a nivel teórico, herramientas y conocimientos para trabajar con alumnos en un aula.  Y la carerra de Pedagogía me ayudó a profundizar, sobre todo, en aspectos más teóricos: reflexionar sobre qué es la educación, los modelos pedagógicos, las herramientas para la investigación educativa. Pero, sinceramente, cuando más aprendí fue cuando pisé el aula. Yo tenía muchos contenidos en la cabeza, a nivel teórico, que luego en el día a día, algunos han servido y otros no, pero bueno, se aprende mucho desde la práctica.

Cuando más aprendí fue cuando pisé el aula: yo tenía muchos contenidos en la cabeza, a nivel teórico, que luego en el día a día, algunos han servido y otros no, pero bueno, se aprende mucho desde la práctica

-Empiezas a hablar ya de tu inserción laboral. ¿Tú crees que las facultades de educación preparan para la práctica profesional?

¿Sinceramente? No. Recuerdo el primer día, cuando empecé a trabajar como maestro de Educación Especial. Llego al colegio, me presento al director y me dice: “ésta es tu clase, hasta luego“. Yo nunca había pisado una escuela, nada más que en las prácticas de Magisterio, pero en ellas estabas siempre con el maestro tutor, con lo cual, nada. Y cuando yo me vi en el aula con niños con discapacidad, yo solo, pensé que me moría. Decía: “¿y qué hago yo aquí ahora?” Empecé a repasar mentalmente todo lo que yo tenía en la cabeza, y dije: “esto no me sirve“. Fue ya con la experiencia, en el ir experimentando con los chiquillos, cuando he ido aprendiendo. Entonces, la universidad me facilitó el título que me acreditaba como que podía ser maestro, conocimientos teóricos, pero poco más.

Joaquín Felipe Martín Polo

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-¿Qué aprendizajes te ha proporcionado la experiencia, el trabajo en el aula con la discapacidad?

Pues voy aprendiendo día a día a buscar soluciones ante las situaciones que se me van presentando. Los alumnos que yo tengo son muy diferentes, y cada día… O sea, yo me puedo programar una sesión de trabajo, pero cuando llego no puedo llevarla a cabo con los chiquillos, casi que me tengo que olvidar, porque son ellos los que me van marcando el ritmo. Entonces, la experiencia del día a día lo que me hace es tener recursos pues para afrontar distintas situaciones que se me van presentando y que yo no tenía contempladas previamente.

-Y luego, a nivel personal, el trabajar con la discapacidad ¿también tiene que suponer considerar una perspectiva nueva para contemplar  la vida?

A ver, el trabajar con alumnos de Educación Especial, personalmente, me aporta y me enriquece su capacidad de superación. Son chiquillos que les cuesta mucho avanzar, pero les ves un interés y un empeño por su trabajo diario tan grande que creo que tendría que aprender de ellos a no rendirme ante las dificultades. A ellos les pones una tarea y les cuesta mucho, pero la van haciendo y, además, se les ve satisfechos. Cuando consiguen hacer su ejercicio y los felicitas (“ay, qué bien lo has hecho”), la alegría que te transmiten es increíble.

Trabajar con alumnos de Educación Especial me aporta y me enriquece su capacidad de superación. Tendría que aprender de ellos a no rendirme ante las dificultades

-Nos centramos en la Educación Especial. En estos últimos años se ha cambiado mucho la forma de estar el alumno y la alumna de Educación Especial en el Sistema Educativa. ¿Cómo se vive en tu centro?

Pues yo te voy a hablar de este centro, que es en el que llevo ya siete años. La discapacidad se vive con bastante naturalidad. Son unos alumnos más, están integrados en las aulas y participan de todas las actividades que hay en el centro. Siempre en función de sus capacidades; lógicamente no pueden participar al 100% de todas, pero se intenta que vivan con normalidad la vida del centro.

-¿Para ti qué implica la atención a la diversidad?  ¿qué mensaje darías desde tu aula de Educación Especial a la sociedad?

Yo lo que trato de transmitir es algo sencillo pero importante:  estos alumnos son unos alumnos más del centro que, pese a sus dificultades, tienen que aprender y adquirir conocimientos y experiencias de aprendizaje en función de sus posibilidades. Es necesario integrarlos en los centros educativos y en la sociedad para que participen de toda la vida del centro. Tratar de normalizarlo, que no sea como un agregado al colegio, sino unos alumnos más. Eso es lo que habría que transmitir. Desde el centro, facilitarle a los alumnos todo el tipo de recursos, personales y materiales, para que puedan avanzar y puedan desarrollar todas sus capacidades al máximo.

-Imagínate que se incorpora un maestro o una maestra a tu aula, a trabajar contigo,  y no quieres que tenga la experiencia que tú tuviste el primer día de decir: “ahí tienes tú aula”. ¿Qué les dirías?

Pues, ante todo, que a este tipo de alumnos hay que tratarlos como uno más, como cualquier alumno del centro, que se relacione con ellos sin temor. Es cierto que ante lo desconocido, como que nos da miedo. Y luego que aquí en este colegio y en este aula se trabaja en equipo, y que estamos todos al servicio de los alumnos y somos una piña. Que no tuviera ningún tipo de temor, porque ante cualquier dificultad, estaríamos aquí los demás compañeros para tirar para adelante.

-Creo que el trabajo en equipo es imporante en todos los ámbitos, pero en este tipo de aula lo es aún más.

Sí, porque son alumnos que requieren una atención muy, muy, muy individualizada.  Entonces, si cada uno vamos  trabajando con ellos a nuestro ritmo, a nuestro aire, por nuestro camino, los vamos a desconcertar mucho más, los vamos a descontrolar. Entonces, el que todos vayamos a una, el que tengamos unos objetivos comunes, es fundamental. Lo es para cualquier aula, pero para un aula de Educación Especial lo es mucho más. El que haya buen ambiente entre los adultos que estamos con ellos es fundamental porque eso se lo transmitimos también a nuestros niños.

La atención individualizada en el aula de Educación Especial requiere de un trabajo en equipo de los adultos que estamos con ellos

-A ti también te toca trabajar con los padres. ¿Cómo es tu relación con ellos?

Creo que bastante buena. Las tutorías las hacemos a diario.   Como vienen a recoger a los chiquillos o a traerlos el contacto es muy cercano. En el día a día se comenta como van, si han encontrado alguna dificultad en casa, si ha habido algún cambio a nivel de comportamiento en el aula o en casa… Es una relación muy fluida. Es cierto que a los padres muchas veces les cuesta, sobre todo al principio, aceptar y reconocer la realidad que les ha tocado vivir con estos niños. Y requieren un aprendizaje, y conocer cuáles son las características de su hijo y qué necesidades tiene y cuáles son sus objetivos o hasta dónde pueden llegar. Muchas veces me doy cuenta de que los padres tienen unas expectativas demasiado elevadas con respecto a las capacidades de los alumnos. Una vez que los padres son conscientes de hasta dónde pueden llegar sus chiquillos, digamos que a actitud cambia. No es que rebajen sus expectativas, sino que son conscientes de cuál es el problema que tiene su hijo y hasta dónde puede llegar.

Joaquín Felipe Martín Polo

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-Nos hemos centrado hasta ahora en tu práctica y, sin dejarla del lado,  vamos a hablar de como concibes tu aprendizaje permanente. Normalmente utilizamos la expresión “aprender a aprender”  o “aprendizaje autónomo” para describir nuestra experiencia de aprendizaje. ¿Nos puedes decir qué es lo que hace que estés actualizado, qué te ayuda a aprender, cuáles son tus fuentes de aprendizaje ahora mismo?

Mis fuentes son los libros e Internet que es una gran fuente de aprendizaje. ¿Qué es lo que me hace aprender? Bueno, ante todo cada una nueva situación que se me presente, pues tienes que buscar las herramientas para llevarla a buen término. Este año, por ejemplo, nos llega un alumno con parálisis cerebral y  yo nunca he trabajado con ellos. Pues ahí tengo -digamos- un reto, un problema. ¿Qué hago? Me informo (coges libros, artículos de revistas especializadas, recursos de Internet) para ver las característas del nuevo alumno  y cómo puedes trabajar con él. Entonces, eso es un aprendizaje.

-Has hablado de Internet. ¿Para tu aprendizaje personal qué supone?

Yo lo uso mucho para buscar información especializada y profundizar en las características de mi alumnado, recursos para el aula, actividades, . Me meto en Google y empiezo a buscar artículos y a leer sobre los temas que me interesan. Uno de los peligros o de las cosas que me hacen dudar de Internet es que muchas veces no sabes qué fiabilidad tiene ese artículo o recurso. Sobre todo a nivel teórico, no sabes si es algo de lo que te puedes fiar. Pero bueno, es una fuente de conocimiento.

-Hace unos días se publicaba el Decreto que regula la Formación del Profesorado en Andalucía. La formación que promueve la Administración Educativa debe ser una fuente de aprendizaje para los centros educativos y para los docentes. ¿Cómo crees que debería ser la formación del profesorado para que fuese efectiva?

Ante todo creo que tendría que ser una formación que nazca de las necesidades que presentan los maestros y profesores en el centro, puesto que si te ofrecen una formación que responde a tus carencias, digamos, algo que se ajuste a tus intereses, te vas a volcar más en ella. Es cierto que todos los años los centros de profesores nos piden que elaboremos un listado de necesidades formativas con la intención de, en base a ellas, elaborar su oferta formativa. Pero luego la verdad es que muchas veces no se ajusta a las peticiones, porque son muchos maestros y muchos centros. Pero pienso eso: que la formación adecuada para el profesorado es aquélla que responda a sus necesidades, a sus interes personales y a las necesidades del centro, en base a la realidad que se está viviendo.

La formación adecuada para el profesorado es aquélla que responda a sus necesidades, a sus interes personales y a las necesidades del centro, en base a la realidad que se está viviendo

-El año pasado desarrollasteis en el centro una experiencia de formación del profesorado por medio de grupos de trabajo. ¿Puedes describirla?

La formación por medio de grupos de trabajo es una experiencia interesante. Yo he participado en un grupo que tenía como objetivo buscar y elaborar recursos para alumnado con deficiencia auditiva. ¿Por qué este grupo de trabajo? Porque en este centro hay bastantes alumnos que tienen discapacidad auditiva. De hecho, tenemos una maestra logopeda que trabaja la lengua de signos. Y el profesorado, los que trabajamos con estos niños, carecemos del conocimiento para establecer una buena comunicación con los alumnos. Entonces, ante esa realidad, demandábamos una formación al respecto. Como somos nosotros los que formamos el grupo, los que establecemos nuestros objetivos y nuestras prioridades de trabajo, el aprendizaje se ajusta a nuestros intereses. Y la verdad es que ha sido una experiencia bastante positiva. Nos juntábamos un día a la semana, esa tarde teníamos distintos objetivos. Por ejemplo, crear carteles para colocar en las distintas dependencias del centro signando: pues ese día nos dedicábamos a echarnos fotos, luego hacíamos el montaje, lo colocábamos por el centro… Y muy positiva, porque todos los maestros que están en ese grupo de trabajo somos maestros que estábamos implicados en el tema y que estábamos interesados en trabajar sobre él. La verdad es que ha sido una experiencia bastante buena.

-Y ya por último, tenemos que buscar un título a la entrevista. Me gustaría que reflejase  lo que significa el aprendizaje en el contexto de la Educación Especial.

A ver, para mí la educación con estos niños implica ayudarles, sobre todo, a que sean felices. Un objetivo que tengo desde que empecé a trabajar con estos niños, y que mantengo todos los cursos, es que vengan al colegio, estén a gusto y sean felices. Creo que ese objetivo está cubierto, porque cuando los chiquillos llegan por la mañana a las nueve vienen con una sonrisa de oreja a oreja. Pero es que cuando se van de clase a las dos, se van con una sonrisa de haber estado disfrutando. El que disfruten de la estancia en el cole y lo pasen bien es muy importante.

Un objetivo que tengo desde que empecé a trabajar con estos niños, y que mantengo todos los cursos, es que vengan al colegio, estén a gusto y sean felices

-Sí, yo creo que la educación siempre tiene que buscar la felicidad del alumno. Lo que pasa es que muchas veces, pese a que tenemos un discurso sobre la discapacidad y la integración, a veces en el día a día las cosas no son así. Es importante que se les transmita ese mensaje de que ellos también están llamados a ser felices.

Es lo que te he dicho: en esta clase vienen a aprender, a adquirir conocimientos, siempre en función de sus capacidades; pero, ante todo, que sean felices, que tengan un rato de estar a gusto en el colegio, que disfruten el tiempo que están aquí con nosotros.

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Publicado en: Entrevista
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Manuel Martos Ortega
Un comentario sobre “Buscando la felicidad desde el aula de Educación Especial
  1. Diego Morales Carmona dice:

    Querido Joaquín: Leo la entrevista “Buscando la felicidad desde el aula de Educación Especial” y,cómo no, es un honor para el centro donde impartes clases tener un maestro como tú. Me consta tu abnegación, sacrificio, cariño y amor hacia los alumnos de Educación Especial. Siempre, en mi recuerdo que ahora evoco, te vi como un maestro que buscaba la felicidad de los niños con discapacidad y su integración en aulas ordinarias. ¡Qué gran y meritoria labor la tuya y la de tus compañeros!Un saludo, querido amigo.

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