El deporte como aprendizaje personal y social

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Carlos Román
Deportista

Me llamo Carlos Román, llevo 18 años en Vera dedicado a un gimnasio que tenemos montado. Anteriormente también he estado trabajando en torno a cinco años en otro gimnasio de Madrid. Allí compatibilizaba esta actividad con el estudio de la carrera de Económicas.

-¿Para ti qué es aprender?

Aprender es recopilar conocimientos o experiencias de las que captas algún tipo de mensaje o retienes algo.

Carlos Román

Carlos Román

Tu trayectoria está vinculada al deporte, pero también has hecho referencia a que hiciste Económicas. Si te parece empezamos a hablar de tu paso por la escuela, el instituto y la universidad. ¿Qué recuerdas de esa etapa?

El aprendizaje en la escuela era demasiado rígido, una metodología muy radical, concebida como enseñanza-castigos y con incluso malos tratos físicos. En su día soltar la mano era relativamente normal, y no estaba ni siquiera mal visto. Luego, ya en el instituto, no iba a tanto; aunque de modo igual era un sistema muy rígido. No había ningún tipo de flexibilidad, te tenías que acoger a lo que había y se consideraba bien poco algo que ahora está de moda, la inteligencia emocional, eso estaba completamente aparcado. No se consideraba ni lo que pensabas, ni lo que sentías, ni las tendencias que pudieses tener. Tenías que estudiar lo que había y atenerte a los cánones.
El cambio a la universidad también fue un poco shock. En la escuela y en el instituto estabas más supervisado; sin embargo, en la universidad te dejaban a tu libre albedrío. Si querías ibas; si no, no ibas. A mí me tocó en una época muy complicada, porque hubo un montón de manifestaciones (de estudiantes, de profesores). Yo estudiaba lejos de donde vivía (vivía en Madrid, en la zona norte, pero estudiaba en Somosaguas) y tenía que ir en autobús, como tres cuartos de hora. La mitad de los días me encontraba con que llegabas y no había clase. Entonces era un poquito descorazonador.

En mi época la escuela no tenía muy en cuenta la inteligencia emocional a la hora de concebir el aprendizaje

-En relación a la enseñanza de la universidad, ¿crees que lo que aprendiste allí te preparaba para un futuro puesto de trabajo o eran conocimientos excesivamente teóricos? ¿Qué te aportó?

En la época de mi carrera ni siquiera se hacían prácticas al final. Era todo básicamente teórico. Hacías casos prácticos en clase, pero era muy teórico.

-¿Y el cambio hacia el mundo del deporte?

Fue paralelo, porque a mí lo que realmente me gustaba era el deporte. Lo que pasa es que en aquella época lo que era INEF estaba muy enfocada a deportes de grupo (fútbol, baloncesto, ese tipo de cosas que no me atraía en absoluto), y el tema del gimnasio estaba muy abandonado, eran cosas raras. Ahora sí está muy enfocado en ese campo y es fundamental en la preparación de cualquier deporte, pero en aquella época no estaba muy metido en la universidad. Yo me fui a lo práctico, algo que no recomiendo ahora, por cierto. Siempre recomiendo a gente que me habla, a chicos jóvenes, que por descabellada que sea la carrera que les guste, que vayan a lo que prefieran, que no elijan porque tenga más salida laboral, por la practicidad, sino por lo que les atrae y les guste. Ya que la vida laboral y la vida estudiantil van a ser muy largas, por lo menos que disfruten con lo que están haciendo.

-¿El deporte también ha sido para ti un aprendizaje? ¿Qué es lo que te ha aportado?

El deporte me ha abierto la mente mucho. Cuando yo empecé a estudiar sobre este tema no había nada homologado, nada estipulado. Entonces te tienes que buscar las vueltas (y en aquella época sobre todo, sin tanta información como ahora, con Internet), te tenías que buscar la vida y los recursos para aprender lo que realmente querías, buscando profesores, gente que estuviese cualificada, que te pudiese aportar algo. Pero todo por vías alternativas porque no había nada establecido.

-¿A ti, como persona, qué te ha aportado el deporte?

El deporte enseña a ser más tolerante, a manejar todo el sistema interno de descarga de endorfinas, quizás te hace tomarte la vida con más calma. Reduce los niveles de estrés y hace que seas más pausado a la hora de observarlo todo. Y también, lógicamente, aporta el aprendizaje.

-El practicar deporte también supone una sistematicidad. ¿Te ha hecho más ordenado en la vida?

Sí, si quieres hacer las cosas bien tienes que llevar un orden. En el deporte es fundamental. Si tienes unos objetivos, tienes que tratar, en base a ellos, todo el trabajo que vas a hacer a lo largo del año. Igual a la hora de preparar una persona: estudiar todas sus características, si hay algún problema, alguna lesión, etcétera, y luego enfocarlo todo a los resultados que quiera obtener. Y todo eso tiene que estar planificado.

Con el deporte he aprendido a ser  tolerante, pausado, observador y sistemático

-¿Has competido?

Sí, estuve compitiendo desde los 17 años hasta aproximadamente los 32. Gané un campeonato de España, fui subcampeón a nivel europeo de culturismo. Y en power lifting (levantamiento) fui campeón de España en un par de ocasiones.

Carlos Román

Carlos Román

-El competir, ¿qué te aporta como aprendizaje?

El competir te aporta captar las cosas con “más deportividad”, y el hecho de que falles una vez, de que no captes conceptos a la primera, no quiere decir que estés perdiendo el tiempo. Hay que insistir, hay que intentar buscar las vías para conseguir los resultados que quieres, por un lado a nivel deportivo y por otro a nivel de aprendizaje.

-¿También el competir te enseña a perder?

Claro, eso es fundamental. Normalmente se pierde más veces que se gana. Para progresar en cualquier aspecto es más importante perder que ganar. Se aprende más cuando pierdes que cuando ganas. Lo que no tienes que hacer es descorazonarte, lógicamente. Siempre hay sacar de cada pérdida un aprendizaje que te haga seguir adelante, y haber aprendido precisamente de esa derrota.

-El deporte también tiene una parte social que nos enseña a ser ciudadanos. ¿Crees que por medio del deporte se puede hacer una educación de la sociedad?

Sí. El deporte te hace por un lado ser más tolerante, tienes que trabajar codo a codo con otras personas de tu entorno, y tienes forzosamente que relacionarte. Hay deportes que son muy individuales, pero sobre todo en los centros deportivos tienes que estar con gente. Un deporte muy individual puede ser correr la maratón. Pero incluso en este tipo de deportes, si quieres evolucionar tienes que relacionarte para aprender nuevos sistemas de entrenamiento, para compartir experiencias con otros corredores. Si te encierras en tu mundo y te crees que lo sabes todo, o quieres aprenderlo todo por tus propios medios, estás muy limitado. Tienes que sociabilizarte, contactar con los demás, compartir experiencias para poder evolucionar. Eso en el deporte es fundamental.

-¿A ti cómo te ha ayudado la experiencia de los demás?

Todo es un aprendizaje. Tú compartes experiencias, qué le ha ido bien a una persona, qué efectos secundarios ha podido tener con un entrenamiento o con un movimiento específico, cómo ha evolucionado una persona con unas características determinadas… En ese intercambio de experiencias aprende tanto el que te lo cuenta como tú que recibes. Es muy dinámico, siempre tienes que estar constatando con los demás. Experimentas, contigo y con “tus socios”, siempre con mucha seguridad, porque cada persona es un mundo, las reacciones pueden ser diferentes de unas personas a otras. Después es bueno comparar, si tus experiencias han sido de una manera determinada y las de otra persona de otro, por qué ha podido haber esas diferencias. De todo eso se aprende mucho.

El intercambio de experiencias en el deporte enriquece tanto al que las aporta como al que las recibe

-Eres el gerente de un gimnasio y ahora te toca en una parte de aprendizaje, que es ser monitor de sala. También impartes algunas clases. ¿Nos puedes contar tus nuevas funciones?

Tocamos muchos palos, desde la gestión hasta luego, a la hora del trabajo físico, el desempeño de muchas labores. Yo doy un par de clases a la semana, una de hip hop y otra de cardio, y superviso en general todas las labores de salas, preparando los entrenamientos, cambiándolos periódicamente, supervisando la nutrición y la dieta de la gente que está interesada también en tocar ese aspecto…

-En ese sentido tienes una labor también de influir en el aprendizaje de los demás. ¿Qué te va aportando el contacto con la gente en el gimnasio?

Me va aportando abrir más la mente, ser más receptivo, más comprensivo y sobre todo tener muy en cuenta que cada persona es muy diferente a las otras. Ni a nivel personal ni a nivel físico le puedes dar el mismo trato a una persona que a otra, porque cada cuerpo responde de una manera diferente. Tienes que ser muy permisivo en ese sentido, escuchar mucho a la gente y, por supuesto dentro de tus posibilidades, intentar darle a cada uno todos los medios para que obtenga los resultados que él quiere.

-En el gimnasio te encontrarás con distintos perfiles de usuarios. Desde quien es muy constante en el entrenamiento, los que venga también por algún problema de salud, hasta quienes necesiten  pequeños empujones para que continúe entrenando… Y en todos los casos debes transmitir el amor por el deporte. ¿Cómo haces esa transmisión?

Por la experiencia, vas captando ya más o menos tanto a nivel emocional como a primer físico, simplemente de un vistazo, qué deficiencias estructurales o carencias puede tener una persona. Luego, según evolucione, también vas trazando un perfil más determinado. Pero lo fundamental es que -en ese sentido está muy orientado a lo que debería ser la educación en el futuro- todo debe ser muy personalizado. No hay que hacer esquemas rígidos y no decir: “uno quiere ganar peso, pues a todos los que quieran ganar peso hay que tratarlos de la misma manera; uno quiere perder peso, pues a todos hay que tratarlos de la misma manera”. Hay que intentar hilar lo más fino dentro de lo posible y orientar todos tus conocimientos a nivel personal a cada uno. Hay gente que necesita que le empujes. Otro, sin embargo, se siente intimidado si le das muchas instrucciones; si estás muy encima de él se siente muy agobiado y al final se violenta y a lo mejor deja de entrenar. Por tanto, a cada uno tienes que crearles su microambiente a la hora de entrenar y orientarlo a nivel físico, y nutricional si está interesado, seguirle todas las pautas. Y luego, valorar la evolución en la medida que esa persona responda. A alguien que sea muy estricto y quiera conseguir unos objetivos y sea muy disciplinado, puedes forzarle un poquito más a hacer las cosas mejor y darle un tironcillo de orejas si en algún momento se ha pasado, porque eso le estimula. Sin embargo, a otra persona que a lo mejor se autocastigue más, si hace algo inapropiado que no le hace llegar a los resultados que quiere lo suficientemente rápido, no puedes estar dándole correctivos porque va a ser contraproducente por su propio carácter, porque se va a retraer. Al final se va olvidar de todo porque le está costando, ya no sólo un esfuerzo a nivel físico, sino emocional: se va a sentir castigado por él mismo y por ti. Entonces, hay que intentar andar al ritmo de cada una de las personas con las que trabajas.

En el deporte el aprendizaje debe ser personalizado: hay que intentar andar al ritmo de cada una de las personas con las que trabajas

-Estás hablando de que en el deporte los aprendizajes tienen que ser personalizados. ¿Crees que también puede ser extrapolable al resto de la vida, por ejemplo a la educación, la formación? ¿Crees que nos queda mucho por recorrer en ese camino?

Creo que la sociedad realmente sí va girando en ese sentido, lo que pasa es que las instituciones siempre van por detrás. Hasta que todo eso se institucionalice, creo que queda bastante. Porque faltan medios, pero ése será el futuro. Igual que tener más en cuenta la sociabilidad de los alumnos, su nivel emocional, porque cuando salen al mercado laboral, van a tener que tener unos conocimientos pero, y más en la sociedad en la que estamos ahora, van a tener que ser muy sociables: saber trabajar en equipo, saber sociabilizarse, contactar con otras personas, y compartir información, tanto vía Internet como personalmente. Por tanto, no puedes hacer algo sumamente teórico, ni fuera de las nuevas tendencias a nivel de comunicación, porque si no, te vas a quedar corto. Tiene que ser todo muy flexible. ¿Cómo se aplicaría? Eso realmente tiene que ser complicado y creo que tiene que haber muchos medios, que hoy por hoy no los hay.

-Al hablar de aprendizaje personalizado has insistido en un aspecto importante, y es que en el mundo del trabajo, de la sociedad, se nos requiere a nosotros como ciudadanos una serie de competencias: la competencia social, la competencia emocional… ¿Crees que ésa es una de las aportaciones que el deporte hace a la sociedad y quienes lo practican, una serie de competencias que puedan llevar a la vida laboral?

Sí, precisamente por la labor sociabilizadora que tiene el deporte, te va a ayudar: vas a compartir experiencias, vas a hablar con gente, y te va a abrir más tanto la mente como tu carácter para compartir. El deporte en ese sentido es muy relacional, así que te va a venir bien para la vida laboral.

Carlos Román

Carlos Román

-¿Para ti qué es aprender a aprender?

Aprender a aprender yo creo que pasa un poco por desaprender también. Tú tienes que ir evolucionando. Tienes lastres de experiencias o aprendizajes pasados que no te enriquecen, o que están obsoletos, o que te obstaculizan el aprender. Yo pienso que siempre hay que tener la mente abierta. Sobre todo, no creerte nunca que lo sabes todo, siempre estar abierto a nuevos aprendizajes y nuevas experiencias. Y de todo, de cualquier cosa, por pequeña que sea, puedes captar información y puedes aprender.

-Entonces, para ti aprender a aprender es casi en definitiva como una búsqueda, que a veces hace que tengas que dejar cosas atrás pero que te lanza hacia delante.

Sí, un poco lo que te comentaba antes: abrir la mente y no pensar ni que se sabe todo, ni que todo lo que sabías anteriormente es bueno. Porque todo evoluciona (la vida, las investigaciones) y lo que antes era bueno, ahora a lo mejor, si no es malo, tiene otros matices. Anteriormente todas las grasas eran malas y ahora cada vez las grasas son más buenas. ¿Por qué? Pues porque hay diferentes tipos de ácidos grasos, unos son más perjudiciales, otros menos, y dependiendo de las cantidades pueden ser beneficiosos o pueden pasar a ser tóxicos. Con cualquier tipo de conocimiento pasa lo mismo. Aprendes una serie de cosas, pero el conocimiento evoluciona. Así que a veces hay que aparcar cosas antiguas para seguir adelante.

Aprender a aprender pasa por desaprender

-Tú también eres padre, y te toca también intervenir en el aprendizaje de tus hijos. ¿Te sirven los aprendizajes que estás recibiendo en el mundo del deporte para transmitirselos a ellos?

Por un lado el deporte tiene que ser orden (si quieres conseguir unos objetivos tienes que ser ordenado), así que tienes que seguir una serie de pautas: con tu vida, tu alimentación, tu entrenamiento… lo que hace que sigas una cierta organización. Eso intentamos transmitirle a nuestros hijos también: que hay un orden y un momento para hacer cada una de las cosas, dejando también que ellos se expresen como son naturalmente y adaptando todo a su ritmo. Si quieres conseguir unos objetivos tienes, variando más o menos el orden, que ser un poquito disciplinado.

-¿También tratas de ayudarles a que sean creativos?

Eso es fundamental. Nunca hay que enterrar la creatividad. Porque te da una apertura de mente que otra cosa no te la da.

-¿Crees que el colegio ayuda a los niños a ser creativos, o emplea estructuras excesivamente rígidas?

Ahora hay varias tendencias y también depende mucho del centro en el que estén. Los educadores se ven sometidos, también es verdad, a cumplir una programación que tienen que respetar. Nosotros hemos tenido la suerte de estar en un centro donde son muy abiertos de mente. Dejan bastante campo para que los niños puedan ser creativos: hacen muchos proyectos, los involucran a hacer diferentes actividades… Pero eso va a depender desgraciadamente mucho de los centros. Debería quizás ser al revés, y que tuviesen que cumplir unos objetivos basados en la creatividad y en conceptos sociales, y no puramente académicos, o intentar compatibilizarlos. Hoy por hoy, no es así: se cumple una programación a nivel académico, pero no a nivel social ni a nivel creativo, que son valores que en el futuro les pueden servir de mucho, tal vez incluso más que el propio nivel académico. Porque cuando una persona ya es madura, sí tiene claro qué quiere hacer, hacia dónde quiere encaminar su vida. Sin embargo, cuando somos pequeños, el estudiar de manera muy rígida, sin nada que nos atraiga emocionalmente, nos puede abocar más al fracaso escolar, porque estamos obligando al niño a hacer algo que no le resulta en absoluto atractivo. Ahí las nuevas tecnologías podrían jugar un papel importante. Puedes involucrar a los niños en el estudio mediante los videojuegos o Internet. Sin embargo, algo muy rígido, muy de ponerte con los codos en los libros a estudiar o a hacer deberes, a mí en su día me fue poco atractivo y creo que a los niños de ahora tampoco. Si explotas su creatividad, no la entierras, explotas su sociabilidad, le va a valer mucho para el futuro. Y eso es algo que se puede trabajar más cuando eres pequeño que cuando eres mayor, cuando sacar la creatividad a la luz va a ser bastante más complicado. Sin embargo de mayor sí vas a poder adquirir capacidades puramente cognitivas. Una persona de 80 años puede ir a la facultad y aprender una carrera, pero ya mayores, el adquirir unos hábitos emocionales, sociales, creativos, es mucho más complicado.

-Y ya por último, una frase sobre el aprendizaje.

El aprendizaje es un camino que nunca termina.

La escuela nunca debería enterrar la creatividad en los alumnos

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Publicado en: Entrevista, Voces
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Antonio Casares González
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  1. […] vas a estar toda tu vida en un gimnasio dando clase“. Un punto de inflexión fue cuando Carlos y yo nos vinimos a Vera: montar un negocio solos, tan lejos, empezar desde cero pidiendo un […]

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