Construir y abrir fronteras

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Miguel Ángel Jurado Sánchez
Empresario

Me llamo Miguel Ángel Jurado, resido en Vera. He vivido en diversos pueblos de la comarca y de Murcia. Ahora me dedico a la administración, contabilidad y servicios informáticos de empresas como freelance (es una manera fina de decir muerto de hambre hoy en día) y aparte soy dueño con dos socios de una productora de vídeo (Kinétika. Producciones Audiovisuales) para televisión, generando contenido multimedia en Almería.

-¿Para ti qué es aprender?

Yo siempre he tenido una metáfora. Me gusta mucho leer, el cine, la cultura en general, y siempre he hablado con mi gente cercana de las cosas que pasan por ti y ni te das cuenta y las cosas que te dejan algo. Entonces, aprender, si fueses una casa serían esos ladrillos que tú pones; lees un libro, y si te dejan un ladrillo y una teja, pues lo pones en la casa, si te dejan un jarrón pues lo pones en el salón… Eso es el aprendizaje, ir construyéndote a ti mismo. Puedes vivir debajo de un puente o en una mansión; y eso depende de cómo tú te construyas. Así definiría aprender.

Aprender es ir construyéndote a ti mismo

-Me gusta la metáfora que has utilizado en clave de construcción pues describe una de las dimensiones clave  del aprendizaje: el movimiento, el no quedarse quieto. Si te parece, repasa aquellos momentos de tu trayectoria que para ti han supuesto un aprendizaje, que te han ayudado a construirte.

Estudié aquí, en la zona, lo que es la educación reglada. Luego fui a la universidad, de la cual, también es cierto, no saqué mucho en claro. Aparte, siempre me ha gustado leer, como afición. Eso te aporta un aprendizaje, ya desde pequeño, más real que el que te ofrece el colegio. También te lees los libros del colegio, pero te das cuenta de que hay una separación entre lo que te interesa, que se posa en ti, y lo que no te interesa. No sólo leer, sino la cultura en general, te va formando esa idea.

En el colegio o el instituto, todo el mundo tiene dos, tres, o cuatro profesores que es gente de esa que dices: “esta persona me está aportando; contenido y materia, pero de verdad me está aportando como persona“. Ha habido esas personas que te han dado eso.

En la universidad yo diría que aprendí sobre aprender. Precisamente al revés: qué no es aprender, es decir, lo que se hace aquí.
Una vez llegado al mundo laboral fui más consciente de lo que yo consideraba que era el aprendizaje práctico. Aprender es una cosa que puede no interesarte, pero luego es útil para tu vida, para tu trabajo, económicamente…

Miguel Angel Jurado Sánchez

Miguel Angel Jurado Sánchez

– Siguiendo con la metafora de la construcción, para construirte a ti mismo es necesario elegir, optar entre diversos caminos. Entonces, ¿el aprendizaje conlleva una dimensión de elección?

Sí, desde un punto de vista estrictamente personal. Pero para que luego ese aprendizaje tenga de verdad una aplicación práctica muchas veces tienen que guiarte. Y aparte, cuanto más grande es un país, más fronteras tiene. Es muy fácil quedarte en un punto, pero si tú abres terreno, a lo mejor eso que antes no te decía nada, le ves una aplicación y un sentido, y te interesa. Uno puede descubrir solo ese interés y ese aprendizaje, pero es complicadísimo, por eso es importante que exista gente o medios que te abran esas fronteras y te enseñen eso que no te interesa nada de nada, por qué está ahí, y por qué a otros les interesa y se debe aprender.

En el camino del aprendizaje es necesario que existan personas que te guíen, que te abran fronteras, que te enseñen eso que no te interesa pero es necesario conocer

-¿Y a ti qué es lo que te ha ido abriendo esas nuevas fronteras?

Yo es que picoteo mucho. Considero que por una parte está bien, pero por otra está mal, porque hay que profundizar en algo. No tienes tiempo ni energías para profundizar en todo, por eso tienes que centrarte en algo. Pero el picotear en muchos temas hace que todo se interrelacione, se complementen unas cosas con otras, y efectivamente, cuanto más aprende uno, más ignorante es en realidad, porque te das cuenta de cuánto queda.

Luego también, tengo cuatro o cinco amistades cercanas de las que estoy muy orgulloso que, con el tiempo y sin buscarlo me han generado muchas inquietudes personales. A mí me gusta hablar con todo el mundo, pero con los años esa gente ha ido decantando, y siempre hay un intercambio, que puede ser desde conversaciones para salvar el mundo, en las que hablas de política o economía, o de cosas en principio banales, como videojuegos o fútbol. Todo esto, con un enfoque apropiado, son puertas que se abren. Esa gente que no se sabe bien cómo acaba cerca de ti, te abre puertas, y por afinidad, te complementan.

-Efectivamente, yo creo que el aprender es también una actitud de vida, porque a lo mejor ante un mismo acontecimiento puedes ser un poco más analítico o pasar de largo. El tema de la motivación es clave. ¿Cuáles son las cosas que te estimulan a ti en el aprendizaje?

Yo siempre he tenido interés por aprender, conocer cosas diferentes, pero he tenido problema cuando me decían qué era lo que me tenía que aprender. Hay una pequeña diferencia también entre la actitud de querer ampliar fronteras, saber más y tener curiosidad, con respecto a aprender sobre un tema porque es el tema lo que te interesa en sí mismo. Es decir, por un lado está el interés por aprender y por otro, que te interese un tema. ¿De qué proviene? Pues no sabría decirte, y cada uno, en su trayectoria vital, tiene cosas que le llevan a que le interesen determinados temas. La inquietud de aprender, la curiosidad, es una cosa que a mí me gusta. Además, es que me encanta sentirme ignorante, y descubrir. Cuando a veces descubres una afición de una persona, algo totalmente extraterrestre, a mí eso me encanta: “¿que tú haces qué? ¿que te gusta hacer qué?”. Un ejemplo que pongo siempre a la gente, porque es lo más alejado a mí que existe, es que hubo un momento en que conocí a una persona, y me comentó que bailaba salsa. Pues yo aprendí a bailar salsa, siendo algo que la música no me decía nada y sigue sin decirme mucho, pero por pura curiosidad. Y luego me gustó, estuve un tiempo, me divertía… ¿Por qué? Porque ya iba predispuesto a experimentar cosas de las que no tengo ni idea. Cuando no tengo idea de algo, me cabrea, y me gusta esa inquietud.

-Vamos a hablar un de tu trayectoria laboral. Hacías antes referencia a cómo los aprendizajes de la universidad, con frecuencia,  están un alejados de lo que el mercado laboral va pidiendo. En ese sentido, te has tenido que ir buscando la vida y aprendiendo para responder a los retos que te marcaba el trabajo: crear una empresa, hacer lo que ahora haces… ¿Qué ha supuesto para ti a nivel de aprendizaje la inserción en el mundo laboral?

Laboralmente creo que peco de saber un poquito de muchas cosas. Y eso está gracioso, está bien para tomarse una cerveza y comentar, pero a la hora de la verdad no es práctico. Laboralmente uno tiene que especializarse. Mi educación es técnica, yo estudié ingeniería, y he tocado siempre mucho el tema de informática. Hubo una buena descripción… se filtró en Internet El libro de guía de contratación de Valve, una empresa tecnológica, tipo Google, en la que, por lo visto, cuando entras haces tu proyecto, o te unes a uno, pero no hay mucha jerarquía. Y describían laboralmente que ellos buscan a gente cuyo conocimiento tenga forma de T: que tenga un tronco que sepas mucho, que seas especialista de una cosa, pero que luego sepas mucho de otras cosas, cuanto más alejadas de la primera, mejor incluso.

Yo empecé a trabajar de administrativo, aprendí contabilidad, me enseñó sobre la marcha mi padre. Esto no tiene nada que ver con informática, y a partir de ahí, en el propio puesto de trabajo, con inquietudes, empecé a no centrarme sólo en poner grapas, sino en temas de contabilidad, fiscalidad y todo eso. Con ese conocimiento tecnológico fuerte, y ese conocimiento de empresa fuerte que fui adquiriendo, monté con dos amigos una productora de vídeo. Normalmente, en las empresas va el asesor, se le paga y te la monta. Pero nosotros lo hicimos todo por nosotros mismos, un poco por pobres y otro poco porque así aprendimos, peleándonos con las administraciones. El propio hecho de que nos enfangáramos provocó que nos dieran ayudas, fuimos a charlas, el AJE…, pero claro, porque nosotros quisimos hacerlo todo por aprender lo que era una empresa. Yo estaba de administrativo contable en una empresa, aparte tenía mi productora, en la que desempeño labores de gerencia, y a resultas de ese aprendizaje me establecí como autónomo en el tema de administración, contabilidad y mantenimiento informático como complemento de diferentes empresas de la zona. Digamos que el tener inquietud en una empresa y empezar a tocar más temas relacionados me hizo poder ofrecer luego esos servicios a más empresas diferentes. Yo llevaba contabilidad a la vez, no como una asesoría, sino en la misma oficina. El trabajo que otros hacían en 25 horas a la semana a lo mejor yo podía hacerlo en diez: si tienes que visitar al banco para una empresa, lo haces para cuatro, te organizas. Eran empresas muy diferentes (riesgos, muebles, electrodomésticos…) y dentro de que todo al final son números, contabilidad y tal, también sacas cosas diferentes de cada empresa: cómo llevar cada tipo de negocio, ese área de negocio como conocimiento de la parte fina de la T. Por ejemplo, para una empresa de electrodomésticos, el aspecto fiscal te aporta un poquito, pero si te metes en cómo se gestiona una garantía, cómo tratas con las marcas, es un conocimiento tangente que para una empresa de riesgos no te vale. O sí, porque luego tratas con una empresa que te tiene hacer un cambio en ciertos productos, y ya aprendiste en otra de ese estilo. Yo soy un poco culo de mal asiento, y a mí me gustaba trabajar de esa manera, no estar 40 horas en el mismo sitio. Me gusta tener clientes diferentes para cambiar.

En el mundo laboral el conocimiento debe tener forma de T: un tronco fuerte, que te especializa en un ámbito, y muchos conocimientos de otros ámbitos, preferiblemente no relacionados entre sí

-Se habla mucho de que el mercado laboral ahora pide esa versatilidad, lo que se llama el aprender a aprender. La universidad tiene que construir esa actitud para que en distintos contextos sepamos adaptarnos y transferir aprendizajes. Por otra parte, se habla mucho ahora del emprendedor, es una palabra que está de moda. ¿Qué competencias crees que tiene que tener un emprendedor para desenvolverse?

Miguel Angel Jurado Sánchez

Miguel Angel Jurado Sánchez

Pues valor, y hacerse el loco. Ahora mismo, ser emprendedor es un poco como tener un hijo: cuanto más lo pienses, menos hijos tienes, debe de ser una cosa visceral, si no, no lo haces. En los trabajos, efectivamente, tienes que ser un poco flexible, poder moverte, coger otros conocimientos… en tu departamento tienes que ser bueno, pero si sabes cómo funcionan los otros departamentos, aunque no trabajes en ellos, vas a ser mejor. Pero con respeto a esa actitud, no es lo mismo que te contrate Microsoft, que puede querer de verdad que se generen unas ideas, a que te contrate una pyme, que a lo mejor lo que busca con esa versatilidad es que hagas tu trabajo y no tengas problema en fregar si te sobra una hora.

Volviendo al tema del emprendedor, las competencias del país u organismos nos las están dejando a las personas de forma individual, y a estas alturas de desarrollo de la sociedad no nos pueden querer vender que se trabaja mejor solo que acompañado. Cuando uno es autónomo, aguantas carros y carretas. Entonces, creo que por un lado, en el aspecto de emprendedor, hay una mentira muy gorda, que es el tema de la vocación y el perseguir tus sueños. En plan película americana está bien, hay una fracción mínima de personas que lo han conseguido, y si lo consigues está perfecto, pero creo que es la manera incorrecta de verlo, y no es la cuestión por la que uno debe hacerse emprendedor. Luego está la cuestión de que te tengas que hacer emprendedor porque no te queda más narices. No sé qué cargo del Gobierno decía que en el futuro, según las previsiones, el modelo de trabajo más habitual serían como freelance muy bien preparados y con gran capacidad para adoptar diversos trabajos y moverse. En otras palabras: tener dos carreras, hablar cinco idiomas y aun así, tener que pagarte tú tus seguros sociales, trabajar a lo que te salga e irte a la ciudad que te digan. Tiene su parte enriquecedora, pero ahora se insiste en ello por necesidad.

-¿No crees que detrás de todo eso está este movimiento de recorte social que estamos viviendo en estos últimos años, como recortes de derechos en el mundo laboral, y se usa muchas veces la figura del emprendedor para justificarlo?

Efectivamente. Y tú montas una empresa y durante uno o dos años al principio va a ser difícil que tengas beneficios, incluso que cobres. Ocurre también si trabajas de otra forma, por la situación, pero parece que si es tu propia empresa lo justificas. Esto no quita que tener tu propia empresa tiene sus ventajas, pero en una buena empresa el que más trabaja es el jefe. Si la empresa ya eres tú… Y el régimen de autónomo en España siempre ha estado desequilibrado con respecto al régimen general: se paga de otra manera y funciona de otra manera. Yo soy socio de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos) y lleva muchos años intentando mejorar la situación. Yo es que no puedo evitar ver el tema del emprendimiento así, a lo mejor porque yo lo he sido: no tanto como un puñado de ilusiones, qué buen rollito, un buen proyecto y te vas a hacer millonario, el sueño americano, y aquí estamos en España; sino como “hazte autónomo y preocúpate tú de tus cargas sociales, de no tener baja, de no tener paro, y hazte tú la hucha para todo eso“.

-Y hay que añadir que ahora ni es el momento ni existe la coyuntura económica para que un emprendedor crezca.

Efectivamente, lo que pasa es que los ejemplos que te ponen no van a ser malos. Yo llevo con mi productora siete u ocho años. Está muy bien, está viva, y hay dos personas trabajando a tiempo completo. Pero me hace mucha gracia cuando salen los típicos reportajes de periódico de startups: “esto tiene base tecnológica, aquí somos todos jóvenes, trabajo con mi portátil…“. Pero en realidad no te dicen qué cobra al mes esta gente que sale tan guay con sus fotos en las paredes hasta que vendan ese producto que esté desarrollado. O, si les ha invertido una empresa de capital riesgo, y que cuando pase un año, ese producto no sea viable y la empresa de capital riesgo les dé la patada, ¿me los pueden sacar y les vuelven a hacer la entrevista? ¿O por qué das 40 charlas por España si todavía sigues ganando 900 euros al mes y todavía tu producto no se ha vendido ni sabes si se va a vender nunca o va a salir de fase beta? El emprendimiento a nivel medio se queda mucho en el principio, en la ilusión, el márketing, en decir “he montado una empresa, tengo una idea buenísima, la voy a llevar a cabo con dos amigos que son superválidos, no tienen trabajo y van a colaborar conmigo“. Efectivamente, desarrollo un producto que es bueno, pero al final la verdad es el mercado, y ese trabajo hay que venderlo, y ahí es cuando empieza de verdad la batalla.

En esas historias de emprendimiento no salen las batallas con el banco, ni con los organismos, ni para cobrar… De eso no se habla, porque no es entretenido, ni agradable muchas veces

Has hecho referencia a tu empresa. Si te parece, nos acercamos en la última parte a ella. Estamos en lo que se llama la Sociedad del Conocimiento, de la información y la comunicación, ¿Qué impacto crees que ha tenido Internet en la vida de las personas? ¿Cómo ha influido en su aprendizaje?

Pues mira, por suerte mi padre siempre ha sido aficionado a la informática. De hecho, cuando yo nací había ordenador en mi casa. Lo habían comprado fuera de España. Cuando tenía trece años, en el 95, había Internet en mi casa, una de las primeras de Garrucha, así que lo he vivido muy desde el principio. Por defender el derecho a Internet, en plan activista, iría a la cárcel si fuese necesario. Soy un adepto, sobre todo por la gran disposición de conocimiento que tiene. No está todo, hay mucha morralla, y cada vez más, pero es necesario, quizás la fuente de información más importante hoy. Lo que pasa es que hay que aprender a usar Internet, y aprender a aprender con Internet. En ese sentido, con todo lo defensor de Internet, soy de la opinión de Nicholas Carr: “Internet nos puede hacer estúpidos”. Todo el tema web 2.0, por ejemplo, surge de la facilidad de que la gente aporte en lugar de consumir, de que aumente esa proporción. Pues cuanto más baja sea la barrera para publicar contenido, peor es su calidad. Antes, cuando tenías que hacerte una web directamente en HTML, las dificultades hacían que de verdad tuvieras que querer poner esa información; cuando se crearon los blogs, se bajó mucho la barrera y más gente aportó información; con Facebook y con Twitter, siendo unas herramientas fantásticas y revolucionarias, se ha simplificado tanto que el 95% del contenido que se publica no vale para nada. No sólo eso, sino que hay muchísimo eco: estás suscrito a varios feeds y en media hora te aparece la misma noticia diez veces, lo que no quiere decir que tengas diez veces más información. Entonces, en resumen creo que Internet es la nueva Biblioteca de Alejandría, alberga muchísimo conocimiento, pero cada vez más es una bestia difícil de manejar, y tienes que saber domarla para de verdad sacarle rendimiento y no verte interrumpido cuatro veces y estar perdiendo el tiempo.

-Se habla ahora de la infoxicación. Yo creo que Internet ha revolucionado el concepto de aprendizaje, pero que nos tienen que educar para que pase a ser una herramienta de aprendizaje. Hay gente que me cuenta que antes, para hacer una tesis, el problema era tener acceso a la información; ahora el problema es ser crítico para seleccionarla.

Saber cuál es la fuente. Tú pones ahora un montaje en Facebook bien hecho y en ocho horas eso es verdad. La gente está abierta a recibir más información, y es mucho más banal. Puedes crear fácilmente una crisis informativa, pero al día siguiente nadie se acuerda, porque hay tanta información que es difícil separar el grano de la paja. En Internet se generan miles y miles de líneas de texto todos los días. Pero el caso es que yo sigo teniendo en una estantería Anna Karenina, y se sigue considerando información relevante. ¿Qué tiene uno de estos libros que no tienen miles de páginas? Hay que discernir, y dedicar tu tiempo a lo que verdaderamente te apetece. Si Internet te da la posibilidad de leer Anna Karenina, ¿qué necesidad hay organizar tanta información, de lectores RSS o colecciones de favoritos? Lo que pasa es que el interés de todo el mundo no está en ver los facsímiles de El Quijote de la Biblioteca Nacional, sino en vídeos de gatos. Al final es un instrumento, la tecnología es una herramienta, y depende del uso que se le da.

-Tu empresa también se dedica a la comunicación, a hacer documentales… Si te parece, habla un poco del potencial de aprendizaje que tiene una empresa como la tuya. Al fin y al cabo, lo que hacéis es también un acto de comunicación. ¿Qué crees que en el aspecto formativo de un documental hay que hacer para llegar a una persona, para responder a la curiosidad?

Miguel Angel Jurado Sánchez

Miguel Angel Jurado Sánchez

Ahora, con el tema de Internet, da un poco la impresión de que todos podemos hacer de todo, compartir información, transmitir, escribir un libro… pero se nos olvida que no es muy diferente de hacer una vasija de barro. La comunicación tiene unos códigos, un lenguaje, unas reglas, que puedes o no romper, pero debes tener en cuenta. Esas reglas, desde un punto de vista técnico, del lenguaje que usas, del público objetivo, están ahí. Si haces un vídeo formativo, o un documental, o de márketing, prentendes que quien lo vea adquiera una información, y hay unos códigos que dependen del medio. A veces nos han pasado guiones para la alocución de determinados vídeos, y se le ha dicho a esa persona que no es posible, porque no es el lenguaje audiovisual, necesita adaptación. Entonces, hay que acojerse a las normas del medio para transmitir mejor.

-¿Crees que estamos en una cultura de la imagen?

Claro, y cada vez más de la inmediatez. Por ejemplo, ahora, con el tema del paro, la gente se dedica mucho a hacer cursos. En el ámbito tecnológico, las cosas que aprendes son efímeras. muchas veces tienes que separar el conocimiento de base del otro. A nivel de aprendizaje, la imagen se vive ahora mucho, pero lo que veo que no se estila es el profundizar. El ruido de Internet se quita cogiendo el libro más gordo que encuentres. Se necesita un tiempo para que el conocimiento de verdad se afiance. La inmediatez hay que relajarla un poco para que de verdad sea conocimiento transmitido, y no tiempo perdido.

-¿Hay que distinguir entre información y conocimiento?

Efectivamente es diferente.

El ruido de Internet se quita cogiendo el libro más gordo que encuentres. La inmediatez de la información hay que relajarla para que de verdad sea conocimiento transmitido

-Se dice que Internet ha democratizado el conocimiento, pero no todo lo que hay en Internet es conocimiento, ni todas las personas lo usan para generarlo. Volviendo a la sociedad de la imagen, creo que las nuevas tecnologías abren ventanas nuevas. En la escuela al final no es algo que se utilice mucho. ¿Crees que la imagen tiene un potencial grande decara al aprendizaje de la escuela?

Creo que sí, pero siempre va a estar un poco supeditado a los medios. Un ordenador, por ejemplo, puede aportar conocimiento en la escuela, ¿pero puedes costear esos medios? ¿De verdad un ordenador o un tablet va a aportar más? ¿Puedes acotar lo que va a aportar para orientarlo a obtener conocimiento?

-O a lo mejor se invierte en el medio por el interés económico, pero no se forma al profesorado para el uso.

Por ejemplo. O tienes una red montada, pero el alumno no le da el uso que el profesor pretende. Entonces, creo que efectivamente los medios nuevos pueden aportar formas nuevas y mejores de aprender, pero al final son herramientas. Un ordenador es una herramienta compleja, y es más difícil hacer un uso correcto de él. Supone la formación tanto del profesional que tiene que crear ese sistema de aprendizaje, como del profesor que tenga que impartir el conocimiento y del alumno. Usar una herramienta no significa saber sacarle partido.

-Un editor de libros de texto nos comentaba que uno de los fallos que le molesta la expresión “nativos digitales”: que un niño sepa seleccionar la aplicación de Pocoyó no quiere decir que aprenda más con las nuevas tecnologías. Otra cosa es que tiene un estímulo distinto y que el profesor va a tener que utilizarlo y tiene que conocer como funciona ese aprendizaje para incluirlo. Es necesario cambiar los modelos de aprendizaje.

Es que nos están vendiendo un poco que gracias a las nuevas tecnologías el chiquillo va a salir hecho un genio, haciéndolo bien. Es otro medio más, que puede hacer más fácil que estés inserto en la sociedad en la que vivimos actualmente, pero al final son herramientas. Primero hay que aprender a usarlas, y después a sacarles partido.

-Y ya, para terminar, ¿qué título le pondrías a todo esto?

Internet no es una panacea. Para mí, aprender es tener interés en ampliar tus fronteras, en no estar parado.

Internet es la nueva Biblioteca de Alejandría, es una ayuda para aprender, para ampliar tus fronteras

 

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Publicado en: Entrevista, Voces
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Antonio Casares González

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