Aprender es seguir generando dudas: redes sociales y conocimiento compartido

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Rosario García
Social Media Manager

Me llamo Rosario García, tengo 30 años y los estudios universitarios que elegí fueron Relaciones Laborales. Trabajé durante algún tiempo en el sector laboral: llevaba temas de personal, recursos humanos, todo orientado a mi formación universitaria. Fue uno de los primeros sectores afectados por la crisis: el personal laboral. Por suerte me he reinventado: encontré lo que realmente me llena, que es la gestión y el marketing digital, todo ese sector que surge con las Nuevas Tecnologías, los nuevos procesos de aprendizaje y comunicación y las plataformas que nacen en torno ellas.

-Siempre partimos de dar una pequeña definición de qué es aprender…

Aprender es crecer, y evolucionar, reinventarse cada día y observar cada día. Aprender es enamorarse, desenamorarse, y jugar… Todo forma parte del aprendizaje, todo es aprender. Pasamos la vida aprendiendo, cada día, en cada momento, cuando tenemos una buena o una mala experiencia, o cuando estamos bien o estamos mal. Todo nos hace aprender: las vivencias, la formación y las experiencias que van asociadas.

Aprender es crecer y evolucionar, reinventarse cada día y observar. Y aprender es enamorarse, desenamorarse y jugar… Todo forma parte del aprendizaje

-Si te parece, vamos a recordar tu historia de aprendizaje desde que eras pequeña: la escuela, el instituto, la universidad… Cada momento de la vida nos va ofreciendo unos aprendizajes que acumulamos en nuestra trayectoria. Te invito a que hagas ese ejercicio de memoria.

Tengo recuerdos claros y buenos de lo que fue mi paso por el colegio, la primera etapa formativa, donde empezamos a aprender. Entré al colegio con cinco años, y recuerdo perfectamente a la profesora que tuve, que fue una de las mejores profesoras que he tenido en mi vida formativa. Recuerdo un gran aprendizaje, no con todos, pero sí con parte de los profesores que vinieron después. Y en esa primera fase, que creo que es la más importante, y en la que te vas formando un poco como persona y evolucionas desde pequeño, es donde se afianzan realmente muchos conocimientos.

Rosario García

Rosario García

Tenía una profesora que era supercreativa con nosotros, a pesar de los tiempos que corrían, tanto que incluso las madres a veces se escandalizaban. Ella estaba embarazada y nos hacía tocarle la barriga, o nos explicaba el proceso por el que ese niño había llegado a su barriga; en fin, una serie de cosas que en aquel momento -imagínate, los años 80- era como una barbaridad. Ella fue mucho más allá y tuvo una forma de enseñar distinta que hoy, 30 años después, sigo recordando. Y sigo viéndola como una buena forma de educar, de enseñar y de aprender. Después, durante la época de Primaria, Secundaria, cuando ya vas creciendo, la época de adolescente, tuve muchos profesores y aprendí mucho. Pero realmente no todos compartían ese buen hacer, no todos me dejaron un aprendizaje fuerte y consistente. Ya en el instituto recuerdo mucho más las experiencias que estuvieron añadidas que la enseñanza en sí. Segundo de Bachillerato fue especialmente complicado, porque me propuse sacarlo todo para liberarme un poco para ese acceso a la universidad, que era lo que realmente quería. Mis aspiraciones desde pequeña han sido ir a la universidad, porque así me lo han inculcado, y estudiar hasta ese final que se supone que tienes que tener cuando terminas estudios universitarios.

Lo que te contaba de la parte del bachillerato: recuerdo muchísimo más las experiencias, pero quizás porque ahí es cuando empiezas a evolucionar como persona, te vas fraguando una personalidad más consistente, te vas haciendo adolescente, empiezas a hacerte un poco más adulto y recuerdo mucho más todas las experiencias añadidas a ese paso por el instituto. En cuanto al saber hacer de los profesores, el que a mí me dejaran realmente una experiencia o un aprendizaje sólido, no mucho. No era gente que te implicaba especialmente.

La época de la universidad fue totalmente distinta pero me pasó un poco igual: no encontré profesores excelentes, que dejaran en mí un conocimiento absoluto. Fíjate, es justo después de la universidad, cuando yo hice un curso de posgrado, cuando me encontré con uno de los profesores que a mí me han dejado un aprendizaje más claro y que quedará siempre en mí. ¿Por qué? Porque fue un profesor que en un curso me dio contabilidad, y era un profesor que tenía tanta pasión por lo que hacía, que tenía una capacidad de transmitir que yo no la había visto nunca. Y nos transmitía la contabilidad, que es un tema superdenso y supercomplicado, con una creatividad y una transparencia impresionante. A mí aquella vivencia se me quedó grabada para siempre, fue un curso que hice de posgrado, cuando terminé la universidad y no tenía mucho que hacer, pero me marcó, y vi claro que había sido uno de los mejores profesores que había tenido en mi época formativa. En la universidad me encontré muchos profesores de derecho que eran muy buenos en lo que hacían, pero creo que la gran carencia que tiene la formación es que tú puedes saber mucho pero, si no tienes esa capacidad de transmitir, no haces absolutamente nada. Y si no transmites nada, no enseñas nada. Mi experiencia me dice que la gran mayoría de profesores saben hacerlo todo muy bien, tienen mucho conocimiento, pero no tienen esa capacidad de transmitirlo. Y es ahí donde está la clave de enseñar.

-Al terminar la universidad trabajaste en el ámbito de las relaciones laborales y después te has pasado al mundo de las redes sociales. ¿Por qué te reinventaste?

Por el destino, básicamente. El destino llamó a mi puerta y me forjó ese pensamiento de que todo pasa por algo. Intenté abrir campo formándome en distintos ámbitos que no fueran el mío, porque si algo me enseñó el trabajo en el que estuve (que me enseñó muchas cosas), una de ellas fue que me tenía que dedicar a otra cosa y que no quería pasar el resto de mi vida enclaustrada en un despacho sin aportar creatividad a ese trabajo, sin tener un poco de libertad. No quería un trabajo tan estandarizado. Entonces el destino llamó a mi puerta, porque busqué formación el ámbito de la igualdad (porque siempre he estado muy involucrada en temas de igualdad, participaba en una asociación de mujeres en mi pueblo) y no había grandes cosas. Y de repente encontré un curso, de los primeros que se hicieron presenciales (no quería formación online, porque creo que la formación online, sobre todo este tema, que ahora está tan de moda, deja mucho que desear) y empecé mi andadura con formación presencial en la Escuela Superior de Comunicación. Tuve grandes profesores, que eran periodistas, y que estaban metidos mucho en el mundo de Internet. Y básicamente me sumergí en el maravilloso mundo de las redes sociales, llenaron mi vida, mi día a día y mi forma de ver las cosas. En definitiva me llenó absolutamente, y esa pasión que descubrí la volqué en el mundo profesional. Yo tenía claro que para ser feliz y para triunfar en algo profesionalmente te tiene que apasionar. Descubrí que a mí me apasiona, y volqué todos mis esfuerzos en ese tema.

-Has dicho que trabajar en las redes sociales supuso un cambio en tu vida. ¿Qué te ha aportado a ti personalmente y a tu aprendizaje el conocer ese nuevo mundo de las redes sociales que han cambiado la configuración de la sociedad?

Cuando me levanto por la mañana lo primero que hago es coger el móvil y leer las noticias de Twitter, los medios digitales y ver cuántos emails me han llegado mientras no estaba conectada. De ahí a automatizarlo en mi vida; quiero decir, introducirlo en mi vida a todos los niveles: a nivel personal y a nivel profesional. ¿Qué me ha aportado? Conocimiento, aprendizaje. Sobre todo me aporta aprendizaje ya no diario, sino momentáneo. Cuando entro en Twitter, hay mil noticias que me llaman la atención y me llevan a un enlace donde me enseñan algo. Todos los días tengo algo que aprender; saco, no una, sino muchísimas experiencias de aprendizaje. Algo que ayer no sabía, hoy lo tengo claro y lo sé, y lo he aprendido porque estoy en Internet y porque estoy a la espera de ese aprendizaje, y de ese conocimiento compartido. Sobre todo, lo que me han aportado es ese conocimiento compartido, esa inteligencia colectiva, el que todo el mundo tenga algo que aportar. Llena mi vida a todos los niveles.

Las redes sociales me han aportado el acceso al conocimiento compartido, la inteligencia colectiva

-Cuando se habla de las redes sociales y del aprendizaje, se afirma que han democratizado el conocimiento: hemos pasado de una época en la que el conocimiento estaba recluido en universidades, en la escuela o en bibliotecas, y las redes e Internet han roto las paredes de las aulas y nos han hecho descubrir que el aprendizaje permea toda nuestra vida. ¿Tú crees que existe realmente esa democratización del conocimiento? ¿Crees que ha cambiado Internet la forma de aprender de las personas?

Rosario García

Rosario García:

Totalmente, desde el principio hasta el fin. Recuerdo que al tener que preparar un trabajo en el colegio y si no tenías el coleccionable de Espasa o la enciclopedia determinada no podías hacerlo, tenías que irte a casa de alguien que tuviera esa determinada enciclopedia. Para todos los padres era imprescindible poder sacar una parte de dinero para comprar una enciclopedia para poder tener acceso a ese conocimiento. Imagínate cómo han cambiado las cosas: yo tengo 30 años, no hace tanto tiempo que estaba en el colegio, quiero decir. Nos estamos enfrentando a un cambio tan grande de paradigma que rompe con todo lo anterior. Quiero decir, cuando Gutenberg inventó la imprenta (el otro día estaba viendo una charla de Jordi Estalella donde lo dijo), rompió con todo el mercado anterior: todo lo demás dejó de valer, los copistas ya no escribían, ya se reproducía automáticamente, se acortaron los procesos, se abarataron precios… Esto ha pasado y ahora esta tecnología irrumpe y rompe con todo lo anterior. ¿Los libros son útiles? Sí. ¿Seguirán siendo útiles? Probablemente, pero tenemos el acceso a la información tan cerca, en el día a día y a un solo click, que lo cambia todo a todos los niveles. Y aprendemos cuando estamos en Facebook, en Twitter, en Pinterest y vemos alguna imagen que nos encanta y que nos da una descripción sobre qué sitio es o sobre mil cosas. Internet lo cambia todo, sobre todo democratiza el aprendizaje porque todos tenemos acceso de una forma fácil. ¿Quién no tiene Internet en su casa? ¿Quién no tiene un teléfono conectado a Internet, cuando esto era impensable hace pocos años? Cuando tuve los primeros contactos de Whatsapp no tenía casi nadie, y ahora de repente Whatsapp inunda nuestras vidas. Que una mujer de 50 años te mande un Whatsapp, cuando hace dos años escasos era desconocido para toda la gente de mi alrededor… Imagínate de qué forma irrumpe la tecnología, las nuevas formas comunicativas, y las redes sociales y las nuevas tecnologías en general, Internet.

-El otro día, una persona que entrevisté me decía que Internet era una ventana abierta al mundo, que ha cambiado nuestra forma de aprender en el sentido de que nos hace más autónomos. ¿Crees que las redes han hecho más autónomo tu aprendizaje?

Sí, y te digo por qué: intenté formarme regladamente en estos temas de redes sociales y de marketing digital y así lo hice; tengo un título (un curso experto, de posgrado) que acredita que me estuve formando, pero realmente mis conocimientos vienen de mí, de mi autonomía, de mi capacidad de estar en Internet nueve o diez horas cuando estaba estudiando el curso. Hubo gente que estudió conmigo que no se involucró a esos niveles; yo aprendí de manera autónoma, con la orientación de esos profesores, pero el conocimiento fue mío.

-Al hablar de tu experiencia formativa has insinuado que el rol del profesor ha cambiado, en el sentido de que ha pasado de ser un profesor magistral a tener un rol de facilitador de aprendizaje que crea los preámbulos para que aprendas autónomamente. ¿Crees que los sistemas educativo y formativo se están adaptando a esta nueva realidad?

No, y te lo digo con conocimiento de causa porque tengo muchísimas amigas maestras y profesores. Creo que las nuevas tecnologías, involucrándolas en el aprendizaje, enriquecen la formación a todos los niveles. Cada vez se van viendo más los blogs educativos, pero todavía es algo que parece muy nuevo, propio de profesores jóvenes, o que se hayan visto en la necesidad. La educación no está orientada a fomentar esas nuevas tecnologías y esa nueva forma de aprender. No se está formando al alumno a valerse por sí mismo ni se están involucrando suficientemente en ese proceso. Quizás les indican que hagan una búsqueda concreta de algo en Internet, pero eso no es enseñarles a sacar el máximo potencial a todas las herramientas que tenemos y con las que nos podemos valer. Estamos muy anticuados, la educación española vive en una época que ya no existe, y la formación se rige con parámetros obsoletos.

-¿Para ti qué es aprender a aprender?

Es observar tu proceso de aprendizaje y aprender de él. Yo cuando doy un curso aprendo a aprender, porque además de estar enseñando, intento que ese aprendizaje me retroalimente. Ellos me enseñan a la vez que yo les estoy enseñando.

Aprender a aprender significa observar tu proceso de aprendizaje para aprender de él, buscar la retroalimentación cuando estas enseñando

-Hace unos días Eusebio, en una de las entrevistas que hemos publicado, decía que en Internet todos podemos ser alumnos y todos podemos ser maestros.

Es cierto: todos somos alumnos y todos somos profesores. Somos alumnos de lo que no sabemos, cuando nos dan información que requerimos, y somos profesores de lo que nos creemos que sabemos. Twitter es un ejemplo claro de esto: te defines como algo en tu perfil y estás dando información a la vez que la recabas sobre temas que a ti te interesan. En las redes somos lo que queremos ser, alumnos o profesores, y esa es la democratización de Internet.

– ¿Cuál es tu entorno personal? ¿A qué fuentes de diriges, qué aplicaciones utilizas para aprender tú en Internet?

Yo me dirijo al mundo en general, al mundo de la red, porque estoy descubriendo portales nuevos cada día que me aportan cosas (el vuestro, por ejemplo). De repente un día te invitan a que conozcas un proyecto y lo conoces. Normalmente yo me informo tanto en las ediciones impresas como en las ediciones digitales de los periódicos y en cualquier plataforma, pero mi verdadero aprendizaje surge de las redes sociales, de ese bagaje que tengo yo cada día, tanto en Twitter como en Facebook.

-Vamos a ir analizando. ¿Twitter qué te aporta?

Twitter me aporta muchísima información.

-¿Facebook?

Facebook me aporta también información, pero va un poco más allá, a ese alma curiosa que tenemos las personas, el cotilleo puro y duro, el “quiero saber”, el “quiero ver”. Mi Facebook lo tengo orientado muy profesionalmente y soy fan de muchísimas páginas que me aportan información al día, pero también te soy sincera y te digo que tengo muchísimos amigos en Facebook, como todo el mundo, y esa vena curiosa la tenemos todos. Y es verdad que Facebook te da información de todo tipo, tanto personal (porque la gente tiende a poner mucha información personal, que va mucho más allá de lo que para mí creo que se debería contar) como profesional. Y Twitter es totalmente distinto, es una información que no va más allá del mero conocimiento, de la mera ambición de aprender y estar informado.

-¿Linkedin?

Linkedin es un entorno de negocios, y de conexiones de negocios y empresariales sobre todo. Es una forma de hacer el famoso networking, que ahora está muy de moda: conectarte con profesionales, o bien que te complementen tu servicio o tu actividad, o bien que hagan lo mismo que tú y te puedas retroalimentar de ese conocimiento compartido y de esa inteligencia colectiva.

-¿Y quieres hablar de alguno más?

Pues te hablo de Pinterest, porque está de moda y es una red social creativa y con muchísimos colores, y que está desbancando a otras muchas, como (aunque no sea lo mismo) Flickr. Ésta la siguen utilizando mucha gente, en particular fotógrafos, porque es una buena plataforma, pero las que vienen mejores barren al resto. Pinterest utiliza la imagen, la creatividad, pero la lleva también un poco más allá. Digamos que es como una especie de tablón de anuncios donde se cuelgan imágenes o pins, que se llaman, y que revoluciona un poco todo. Como curiosidad os cuento que su tráfico está formado en torno a un 80-90% por mujeres. Imaginaos el potencial para las marcas de moda, que utilizan toda esa parte visual que a las mujeres nos encanta. El potencial es impresionante. Aparte, la facilidad para el posicionamiento; en fin, es una plataforma muy interesante.

-Y ahora una pregunta para que te mojes si quieres. Ya conoces el origen y el objetivo de nuestro proyecto. Vivimos en un momento de  tensión en la sociedad: muchas veces no se quiere oír la voz del ciudadano, estamos experimentando un nuevo modelo de censura. Incluso, me atrevería a decir, que se tiene miedo a que se exprese la opinión de los ciudadanos y ciudadanas, y si lo han se nos tilda  de  “antisistema”. ¿Qué crees que puede aportar Internet en esa situación? ¿puede ser un  ámbito de libertad para el  ciudadano que quizás no encuentra en los medios de comunicación?

Rosario García

Rosario García

Totalmente. Internet es el medio que nos ofrece esa libertad de expresión a la que todos tenemos derecho. Por ejemplo, en el sector del periodismo, encuentras muchas veces quien tiene su cuenta corporativa, es decir, habla por el periódico en el que trabaja, y su cuenta personal en la que él solamente se responsabiliza de sus opiniones, independientes de un medio. Hay una censura y sí nos está afectando a todos los niveles. Pero por suerte está Internet, están las plataformas, estamos conectados, y la unión de la gente en las comunidades hace la fuerza. Recuerdo el 15M, yo ya estaba metida en todo este tema de las redes sociales. Y recuerdo que los primeros días vivía en Twitter eso con una intensidad impresionante. Se lo contaba a mis amigas y a mi gente de alrededor: “¿Estáis viendo lo que está pasando? Esto es una revolución”. Y muchos no estaban al tanto. Hubo un día o dos en que esa noticia no tuvo repercusión en los medios, y Twitter estaba ardiendo: fotos, gente que contaba, cosas que estaban pasando. Y el resto no se estaba enterando por la forma en que se trataba en los medios de comunicación. Si eso no es censura, que venga Dios y lo vea. Internet está para democratizar esa libertad de expresión y para que todos podamos expresarnos y podamos libremente decir lo que pensamos y mostrarlo al mundo. Eso es importante.

Internet democratiza la libertad. Las redes sociales nos ofrece esa libertad de expresión a la que todos tenesmos derecho

-Existe una asignatura muy perseguida que se llama “Educación para la Ciudadanía”, que ahora se suprime. Creo que siempre hace falta educar para vivir en sociedad y también en una sociedad digital. ¿Para ti qué es la educación en una ciudadanía digital? ¿Cuáles deberían ser los principios que tendríamos que, desde la misma red, cultivar?

Estamos en un proceso de construcción de esos valores para actuar en Internet. Un valor, que se puede aplicar a todo, es el respeto, estemos en el medio digital o en el mundo offline. El respeto es clave y es básico para poder estar también en Internet. Los valores para estar en la red se irán construyendo, nos lo irá dando la Sociedad del Conocimiento. Ahora nos basamos en los valores que tenemos cada uno, todavía no se ha producido una generalización, se están construyendo.

Yo digo “no he estado trabajando estos dos años, he estado experimentando, y sigo experimentando además”. Esto es una experimentación total y absoluta desde el primer momento, porque no hay expertos en esto. No puedes ser experto en una materia que es tan reciente y tan nueva, y que todos los días cambia. Facebook te introduce cambios todos los días, inapreciables para la gente que no esté acostumbrada a trabajar con él, Google te introduce nuevos parámetros todos los días para el SEO, para las páginas que aparecen y las que páginas no. Ahora mismo está todo tan en fase de experimentación que no nos hemos parado a pensar en esos valores, pero se están construyendo. De momento utilizamos los valores personales y en los que nos basamos en la vida también para aplicarlos al mundo digital.

-Y ya, para terminar, una frase sobre tu aprendizaje. ¡Ah, que la traes escritas!

Son dos. Me gusta mucho la de Benjamin Franklin “dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo“. Esto es lo que yo intento hacer cuando doy clase: involucrar a la gente para que realmente se quede ese conocimiento. Y, por supuesto, relacionado con lo mío, “en tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe“. Lo dijo Eric Hoffer, escritor y filósofo.

-¿Y qué título le pondrías tú a la entrevista? De todo lo que has dicho, ¿qué destacarías?

Que el aprendizaje realmente es crecimiento personal y profesional a todos los niveles. Y que aprender es seguir generando dudas. Mientras haya dudas habrá aprendizaje. Esa frase me gusta mucho.

Mientras haya dudas habrá aprendizaje

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Publicado en: Entrevista, Voces
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Antonio Casares González

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