Aprender es caer y saber levantarse

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David Bellvis Egea
Profesor de matemáticas, física y química
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Me llamo David Bellvis Egea, dirijo la Academia de Estudios Bellvis en Vera (Almería), en la que soy profesor de matemáticas, física y química. Soy licenciado en matemáticas por la Universidad de Almería, aunque el final de la carrera lo realicé en Noruega. Después estuve una temporada moviéndome por varias ciudades. Viví en Granada, por motivos de estudio.  Luego fui a Escocia para aprender inglés, mientras trabajaba en la cocina de un bar, fregando platos. Al volver, hice una sustitución en un instituto público de Cáceres. He terminado quedándome en Garrucha, donde llevo tres años. Hace poco decidí montar una academia en Vera.

– Para ti, ¿qué es aprender?

Aprender es una de las cosas más importantes en la vida ya que está presente en el día a día. Yo creo que aprender lleva consigo muchas otras cosas, como son tropezarse, caer, saber levantarse, saber rectificar a tiempo… o no rectificar, pero no volver a caer en lo mismo. En fin, seguir avanzando. Las experiencias que me ha dado la vida me ha hecho darme cuenta de que siempre estás en constante aprendizaje.

Aprender lleva consigo tropezarse, saber levantarse, saber rectificar

– A lo largo de nuestra vida, el aprendizaje es algo transversal. Desde que nacemos estamos aprendiendo. Es verdad que existen ámbitos que están centrados en el aprendizaje: la escuela, el instituto, la universidad. ¿Qué ha supuesto el paso por estos ámbitos formales de educación?

Ha supuesto un paso importante en lo personal, un medio para conseguir un fin. Es decir, ha sido un modo de llegar a donde ahora estoy: poder ser profesor, haber trabajado en el instituto, y quién sabe si en un futuro sacar las oposiciones y poder dedicarme a eso, y ahora ser profesor en la academia. Todo me ha encaminado a eso, a la consecución de un objetivo.

El otro aprendizaje, que para mí es más importante todavía, es el de la vida. Hay mucha gente que no ha estudiado y que nos pegan cien patadas a los que sí, porque saben mucho más de la vida que nosotros. Esos son los que está constantemente aprendiendo, y aprenden en el mundo en el que viven. Si no es así, acabas quedándote bien atrás.

Digamos que esos dos tipos de aprendizajes van de la mano, porque el uno sin el otro no pueden desarrollarse bien. Pero si tuviera que darle más importancia a uno que a otro, se lo daría al de la vida.

David Bellvis

David Bellvis

-Sin embargo, los estudios son necesarios porque te capacitan técnicamente para una profesión.

Van de la mano. Pero, puestos a elegir, entre la teoría y la práctica me quedo con la práctica.

-Centrémonos en los estudios universitarios, ¿crees que nos capacitan para el mundo del trabajo o por el contrario nos facilitan aprendizajes que están alejados de la vida?

Mi experiencia personal durante la carrera, la última etapa antes de entrar en el mundo el trabajo, me dejó cierto mal sabor de boca. Estudias demasiadas cosas teóricas, que si quieres seguir investigando son geniales, pero a la hora de la verdad, de trabajar, de dar clase en un instituto, o de incorporarte en cualquier empresa, no te preparan en ese aspecto. Concretamenten pienso que hay mucha distancia entre estos dos mundos: univesidad y mundo del trabajo. Terminas la carrera, realizas el CAP, que era un mero trámite, realizabas prácticas en un instituto (que al fin y al cabo era lo que necesitabas) de muy corta duración, en el mejor de los casos un mes, después de pasarte cinco años llenándote de conocimientos teóricos.

-Ahora ya tienes experiencia docente y en otros ámbitos, ¿qué es lo que te ha aportado esta experiencia laboral?

Me ha enseñado varias cosas. Una, que cada persona es un mundo, cada chaval tiene una historia, sus problemas se convierten en tuyos . Recuerdo que algunos profesores muy motivados, que se involucraban, te lo decían o, al menos, lo intuías: los problemas de los alumnos son también tuyos. Después te das cuenta de que es verdad. Cuando ya eres profesor intuyes los problemas, te vas a casa con ellos, te involucras, o te tienes que involucrar si quieres avanzar, pues es algo que te importa. También te das cuenta de que hay alumnos que tienen muchas dificultades, que por mucho que te esfuerces no ves el resultado. Ése es otro aprendizaje: no es que te dé igual o que no te importe, sino que hay que saber asumirlo.

Volviendo al cómo aprender, decir que no hay regla fija. Cada uno tiene su forma, la manera en la que explicas a un alumno puede no ser válida para otro. Siempre tienes que estar reinventándote, y si quieres que al final aprendan, tienes que pensar diversas alternativas.

Mi práctica profesional me ha ayudado a descubrir que cada alumno es un mundo

-Me ha gustado lo que has dicho: el trabajar como profesor supone tener que reinventarse cada día. ¿El trabajar como profesor te hace más creativo?

Sí, sobre todo ahora que trabajo en mi academia privada. Hay una diferencia con respecto al instituto: no eres tú el que lleva la iniciativa en la programación, sino que tienes que resolver cualquier duda que te traigan. Te obliga a alterar tu planificación. Eso supone ser más creativo.

-También viene determinado por el tipo de alumnos que tienes. Me explico, un alumno que viene a la academia a buscar clases de apoyo es un alumno que está teniendo dificultades en la escuela, en el instituto, y eso supone romper una serie de barreras que le dificultan aprender.

Supone un esfuerzo extraordinario a la hora de cómo presentar las cosas, explicarlas y llegar a ellos. Me he dado cuenta de que con constancia, por parte mía, y principalmente, por parte de ellos, se obtienen resultados. De hecho estoy notando, y me agrada mucho, que alumnos y alumnas que venían con bastantes problemas han conseguido, poco a poco, y con el esfuerzo diario, ir superándose. Y los resultados lo demuestran.

-Te estás especializando, por el trabajo, en llevar a cabo procesos muy individualizados de aprendizaje. No es lo mismo trabajar en un aula con 20 o 25 alumnos que en un aula reducida. Esto te permite ver las necesidades concretas de cada uno. ¿Qué supone para tu trabajo trazar itinerarios personales de aprendizaje?

Esta forma de trabajar, más personalizada, tiene muchos pros para el alumno. Mis clases están organizadas teniendo en cuenta las necesidades de aprendizaje de cada uno. A mí no me importa dedicar más horas, siempre que los alumnos estén organizados por niveles. Ésa es mi forma de trabajar, puesto que necesitan un aprendizaje individualizado.

Mis clases están organizadas teniéndo en cuenta las necesidades de aprendizaje de cada alumno

– ¿Para aprender hay que estar motivado?

Por supuesto, nadie puede alcanzar nada si no quiere conseguirlo. Trabajar la motivación es importantísmo. Quizás no directamente, no tienes que estar diciendo continuamente “venga va, ponte”. Creo que en estas edades es la peor manera de conseguir algo. Pero sí con mano izquierda, con ciertas maneras. Intentas introducirlo a la vez que vas explicando. En definitiva, intento crearles el gusto por lo que están haciendo, o al menos que desaparezca el rechazo que ya traen de antemano. Es necesario generar experiencias positivas para alcanzar objetivos de aprendizaje.

-Volvamos de nuevo a tu itinerario personal de aprendizaje. Terminaste de estudiar, has ido adquiriendo una experiencia profesional, pero tienes que seguir aprendiendo ¿Cómo te has creado tu entorno personal de aprendizaje para alcanzar tu actualización de conocimientos, tu desarrollo profesional?

Yo estoy constantemente buscando en Internet, preparando ejercicios para no ceñirme a los de los libros. Una vez que los alumnos los han hecho, los conocen de memoria por haberlos repetido. Busco ejercicios nuevos, alternativas nuevas para mejorar los contenidos y la metodología.

IMG_1586-Antes hemos hablado de una enseñanza muy vinculada a los contenidos, que responde a un modelo de sociedad. Ahora estamos inmersos en otro modelo, la Sociedad del Conocimiento, en la que los conocimientos cambian de forma muy rápida y eso hace que tengamos que actualizarnos y a su vez nos exige que seamos autónomos en nuestro aprendizaje. ¿Qué es lo que te ha hecho autónomo en tu aprendizaje? Aprender a aprender, ¿qué implica para ti?

En general, y no sólo en los estudios, lo que primero que determina a alguien a convertirse en autónomo es la necesidad, el tener que hacerlo. Obviamente, acompañado de querer dar el paso. La obligación de conseguir algo exige una madurez para asumir retos, sin respaldo de nadie. Supone ir superando etapas para entrar en otras nuevas. Quizás la más importante es ésa en la que pasas de que tener la necesidad de  que te  echen un cable a esa otra en la que puedes hacer  las cosas por ti mismo.

-¿En tus clases procuras desarrollar esa autonomía en los alumnos?

Intento evitar, y evito siempre, darles las cosa hechas. Si no hay esfuerzo no se consigue nada. Las clases las enfoco de manera que sea “un tú a tú”. Si no hay respuesta, si no hay participación por su parte, no hay resultados.  Mis clases se basan en un “tú me ayudas y yo te ayudo”, porque si no, la cosa no va.

-¿Crees, a la luz de tu experiencia, que la figura del profesor ha cambiado en estos últimos años?

Creo, definitivamente, que un modelo de educación basado en clases magistrales ya no funciona. Cuando yo estaba realizando la carrera éramos tan pocos en clase que se podrían denominar “clases particulares”. La mayor parte de las horas el profesor estaba sentado y nosotros interveníamos continuamente en la clase, sobre todo en las prácticas y en la resolución de problemas. Cuando más aprendiamos era al tener  que enfrentarnos al problema y explicarselo al resto de compañeros. Esto nos ponía en situación de aprender e incluso, puedo decir, que aprendes desde el error, de tus fallos. Así descubrí el tipo de clases que hay que intentar fomentar.

Este modo de trabajar también lo pongo en práctica en mi academia. Dejo que los alumnos me expliquen un problema para que descubran sus errores y, a partir de ahí, enseñarles el camino de solución.  Alguna vez algún alumno me ha dejado sorprendido. Un día llegó un alumno sin ningún material a pesar de tener un examen al día siguiente. Me dijo: estos son los tres o cuatro ejercicios que he intentado resolver en casa y no he sido capaz de hacerlo.  Yo le ofrecí un folio y un boli, para que tomase nota. Él me dijo que prefería resolverlos en la pizarra para que yo le ayudara. Ese alumno se fue sabiendo resolver aquellos ejercicios. ¿Qué ocurrió aquel día? Algo muy sencillo, el alumno rompió con lo teóricamente estipulado: el profesor explica y él toma notas. Aquel día él no fue pasivo en su aprendizaje sino, con mi ayuda, y desde su error, descubrió cómo resolver aquellos problemas que le estaban dando muchos quebraderos de cabeza.

-Para terminar, aprender para ti es…

Aprender es caer y saber levantarse.

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Publicado en: Entrevista, Voces
Entrevistador: José Manuel Martos Ortega
Editor: José Manuel Martos Ortega
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